27 de septiembre de 2017

(Algún día aprenderé a poner títulos)

Hace tiempo que dejé de creer en las personas al margen de las circunstancias y que acepté que las sorpresas suceden, tanto para bien como para mal. Tengo tres gatos y podría tener doscientos si viviera en una casa suficientemente grande. Hace unos días probé los cherrys por primera vez en mi vida. Pongo canela hasta en el pollo. Jamás aguanto un capítulo de una serie seguida por mucho que me guste. Me cuesta dormir por las noches y me despierto fácil por las mañanas. No me gusta el café, detesto la carne roja y mi comida preferida es el queso y los chips de kalé. No me llevo bien con las sartenes. Tampoco con la fregona. Deporte, ropa, maquillaje y un buen libro. No necesito mucho más. Nunca estoy a gusto con el tiempo. Odio decepcionar, pero no sé ser las expectativas de nadie. En la vida necesito superación constante. Detesto el estancamiento y la inevitable incertidumbre. Aunque sea feliz con lo que tengo, siempre quiero más. Me da igual que todo sea casi perfecto si existe el casi. En la vida estamos para intentar que ningún momento sea malo, aunque sea imposible. A veces (casi siempre) soy más que caos y tristeza. Lo que más me llena son las cosas pequeñas. Me gusta la rutina y la espontaneidad de que hagamos cada día diferente. Soy exigente tanto conmigo como los que me rodean. Siento todo de manera muy intensa. No conozco la indiferencia. Si me entrego, me entrego al mil. Escribo esto porque no todo lo que hago es llorar.

1 comentario:

  1. Me gusta's y escribes muy bien, aunque no pongas títulos a tus palabras ^^... aunque a decir verdad, no siempre lo necesitan, se cuelan igual de bien en el corazón.

    Un abrazo

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