3 de enero de 2015

2015.

Y venís aquí, y decís eso de que el 2015 son 365 oportunidades más, como si no supiésemos a ciencia cierta que vamos a "desaprovechar" más de la mitad, porque al 2015 le seguirá un 2016 y así sucesivamente hasta quien sabe cuándo. Quizás mañana el mundo se reduzca a nada, pero aún así no vamos a vivir el hoy como si fuera el último día, y eso deberíamos empezar a asimilarlo.
Entrecomillo el desaprovechar porque qué sé yo, tenemos cierta tendencia a infravalorar nuestros actos. Que no siempre disfrutar de la vida es cometer locuras u obrar sin pensar, es más: pensar está infravalorado (Ya decía Einstein "Pienso, luego existo" - ¿O no era Einstein? Qué más da). Pensar también se sentir y no impide actuar. De hecho pensamos siempre, otra cosa es que seamos más o menos conscientes de ello. Y avanzar avanzamos siempre, aunque no siempre sea hacia donde nos gustaría, aunque casi nunca sepamos hacia donde queremos avanzar y aunque muchas veces sintamos que estamos estancados: yo no soy igual que hace dos segundos pero no porque yo haga nada, es el tiempo el que pasa, no vamos ahora a sobreestimarnos a nosotros mismos.
Volvamos a lo del 2015 y a las 365 oportunidades hasta que volvamos a escribir la misma lista de propósitos, tachando el 5 y poniendo un 6. En serio, dejad de proponeos cosas que en realidad no queréis: que no pasa nada, que no es necesario ser exactamente aquello que el mundo considera correcto; los hay que estudian mucho, los hay que van al gimnasio, los hay más y menos conscientes del miedo y otros que no pertenecen a ninguno de los grupos anteriores. Seguramente todos se propusieron ser "perfectos" en el 2014, y en el 2013, y en el 2012 ( y así sucesivamente) porque no sabían que perfectos iban a ser de todos modos para alguien, algún día o en algún lugar. Y es que al final todo se reduce a eso: a conocer a una persona a la que seas capaz de hacer feliz-con-todas-las-letras, sin necesidad de proponértelo siquiera pero proponiéndotelo de todos modos. Quizás acabe de escribir entre líneas que al final todo se reduce a querer a los demás o algo que se le parezca, y seguramente podríais echarme en cara que eso va contra mis principios y mis reglas. Probablemente tengáis razón y encontréis algún texto en el que reivindique el amor propio por encima del resto: yo os dejo, si os hace ilusión. No me importa mandar todos mis ideales a la mierda mientras sea capaz de sonreír. Que tire la primera piedra aquel que nunca se haya retractado a si mismo. Pero aún así, porque cabezota soy un rato y una vez quise estudiar derecho porque estaba convenida de que si quería podría ganar cualquier caso - y no lo estudié porque supe que no siempre iba a querer - voy a intentar hacer de abogado de mi misma y decir que ahora vengo a reivindicar algo así como el amor porque querer a otros ayuda a quererse a uno mismo. Ya me diréis quien quiere espejos si puede verse reflejado en unas pupilas.
Volvamos a lo del 2015: somos seres sociales con 365 oportunidades por delante, vamos a "desaprovechar" más de la mitad y lo entrecomillamos, porque no sabemos muy bien qué es eso del aprovechamiento, pero nos han marcado una fecha para hacer balances y los hacemos, porque somos seres humanos que aunque quieran ir contra las masas siempre terminan siguiendolas de un modo u otro (y ahora que tire la primera piedra el que nunca se haya dejado llevar queriendo o sin querer por los protocolos o por el qué dirán). El 2014 ha sido un año en el que han pasado cosas: se ha muerto mi gata, he perdido la cuenta de todas las veces que pasé de capaz a incapaz, he intentado saltar mil muros y me he estrellado contra 500 porque las cosas no siempre salen bien. Algunos los he atravesado casi sin esfuerzo y no me importaría no haberlo hecho. Me he abierto una cuenta nueva en el banco para empezar a ser un poco más mayor. He conocido a personas que merecían la pena y a otras que no tanto, y a otras que no. Me he autodiseñado una falda, me he dormido en el cine, he perdido a gente que me hubiese gustado conservar porque no siempre hacemos las cosas bien y me ha sobrado orgullo como para reconocerlo de verdad; he leído algunos libros y he abandonado otros, me he aferrado al tatuaje de la muñeca en más ocasiones de las que me hubiese gustado, me he propuesto cosas que he conseguido y otras que algún día conseguiré. He tomado decisiones reflexionando y otras dejándome llevar, he mandado todas mis reglas de independencia a la mierda, me he pasado casi un mes entre llorando y durmiendo, he dicho "te quiero" porque lo he sentido de verdad. Podría seguir y aún así seguramente más de uno podrá sentirse identificado: nunca seremos tan únicos ni tan imprescindibles como querríamos ser, pero no es tan putada porque de vez en cuando habrá alguien que crea que lo somos, y con eso nos bastará. Aunque sólo sea por un segundo. Y es que al final, esos 365 días son 31536000 segundos en los que no decidimos dejar de avanzar. En los que seguimos vivos y dejamos que el tiempo haga el resto, más o menos. En los que tratamos de buscar la mejor versión de nosotros mismos. En los que siempre queremos más - porque podemos -.
Y vengo aquí y os digo que en 2015 tampoco conseguiré acabar un texto sabiendo qué es lo que quería decir, pero habré dicho cosas igualmente, y habrá quedado constancia de ello. Porque las mejores cosas no las entendemos. Y ahora que venga alguien y me describa qué es la felicidad. Seguramente lo estéis intentando y hayáis llegado a la conclusión de que las palabras nunca son ni la mitad, de la mitad, de la mitad.
(Vayámonos pues a vivirla)

- Eh, y feliz 3 de Enero de 2015, que como no es festivo no se le tiene tan en cuenta -

13 comentarios:

  1. "Porque las mejores cosas no las entendemos." Me ha encantado toda tu reflexión. Me seguiré pasando por tu espacio, espero leerte por mi pequeña galaxia. Un abrazo muy grande.

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  2. Quiero decirte tantas cosas que, al final, no te diré nada.

    En primer lugar, "Pienso, luego existo" es de Descartes, jajajaja.

    Estoy de acuerdo contigo pero entiendo esa necesidad de hacer borrón y cuenta nueva. De archivar los recuerdos en nuestra memoria. Aunque no me gusta etiquetar. Odio a la gente, o mejor dicho, el hecho de que dicen que "el erasmus es el mejor año de tu vida", o la mili, o los años de universidad, o lo que sea, pero un algo, incluso antes de que suceda. No quiero pensar que el mejor año de mi vida ya ha pasado, no sé y tampoco sé si me estoy explicando bien. Si ya supiésemos qué momento es el más feliz o el más mejor, no tendría sentido nada! Aparte.. cada día constituye algo en la vida de cada uno, ¿no? Hoy, pongamos el caso de que me quede en casa y no haya hecho absolutamente nada -no ha sido el caso pero bleh-, ese día constituirá a que el día antes de un examen esté atacada de nervios. O sea, quiero decir, cada día del año es importante de manera brutal porque llevará unas consecuencias, aunque parezca que no. Y yo quiero creer -porque no sé si lo creo- que todo pasa por una razón. Yo que sé. Que viene al caso y a la vez solo me apetecía decírtelo XDDDDDDDDDDDDDDDDDDD La conclusión es que por eso me gusta hacer propósitos, porque creo que me los voy a cumplir, es como decir "venga, ahora si, ahora empiezo esto" y cambiaré las cosas que quiero, aunque el problema es cuando ponemos objetivos muy lejanos. Como nos lo planteamos. En vez de ponerme a dieta y bajar x peso, me he propuesto comer más sano. Por ejemplo... O en vez de ser la más encantadora del lugar, me he propuesto no estar tanto a la defensiva (y ya lo he descumplido XDDDDDDDDDDDDDDD). Yo creo que es como todo, que necesitamos hacer cosas absurdas para sentirnos bien.. Y seguimos modas por el sentimiento a la pertenencia.

    En fin que te estoy dando la chapa jajajajajaa que feliz 4 de enero, lo poco que queda, 5 de enero, 6, 7, 8... etc etc, feliz 2015, feliz vida o que, al menos, cada día sea el camino para una felicidad cercana. ¿Y qué es felicidad? Ni intento describirla porque, como tú has dicho, eso no se explica, no se entiende.. se siente.

    Un abrazo, Cé.

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  3. Con lo último me quedo...vivamos la felicidad!

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  4. Hace años que no hago propósitos de año nuevo; prefiero vivir el día a día intentando extraer lo mejor que me ofrece la vida en cada momento.
    Feliz día de Reyes! y feliz día 7, 8, 9... que los días postvacacionales son duros de llevar.
    Un beso :))

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  5. Me ha encantado toda la entrada. Yo tampoco soy partidaria de hacer propósitos de año nuevo, porque si quieres empezar algo creo que lo mejor es empezarlo hoy, no el lunes, ni el 1 de enero. También creo que la mayoría de propósitos no se cumplen y siempre buscamos excusas para justificar no haber intentado algo, a pesar de que tal vez no lo hayamos intentado porque no es lo que realmente queremos, o no lo necesitamos.
    Y eso, que luego me enrollo. Cada año tiene su parte buena y su parte mala, pero todos nos enseñan a crecer como personas.

    ¡Un besín!

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  6. Ay... ese cogito ergo sum

    jajajjaja, me ha hecho mucha gracia este texto.
    Un beso y happy new year.

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  7. Ya te iba a rebatir eso de que el objetivo de la vida es encontrar a alguien para hacerle feliz o para hacernos feliz, cuando he seguido leyendo y bueno, sí... yo también soy de las duras, las reglas y los principios, pero a veces también me muero por un abrazo, para qué nos vamos a engañar.

    Lo de los propósitos... habrá quien sí se los marque para llegar a esa perfección, pero yo creo que es una forma de no abandonarse, de seguir construyéndote como persona (obviamente hablo de propósitos realistas), de llegar a fin de año y ver como sorprendentemente, aunque no lo esperases, se han cumplido la mayoría de ellos. Parece mentira, pero es así. Creo que es una buena terapia para superar pequeños miedos. No te estancas, sigues avanzando y superándote cada día, y cada año.

    En cualquier caso, feliz 8 de Enero, porque aunque no es principios de año, sigue siendo igualmente válido, jajaja.

    Besos

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  8. Ojalá una vida entera (o por lo menos mucho tiempo) para convencerte de que no es necesario nada de eso, de que hay excusas que te sientan preciosas y de que enfadada estás aún más guapa. Y ahora podrás decirme que no, que no es enfado, pero lo que sea, lo-que-sea, hay que joderse.
    El caso es que me gusta la navidad y me gusta el año nuevo y me gusta porque me gustan los trescientossesentaycinco días. Me gustan porque me gusta usar excusas para hacer aquello que quiero hacer porque sí. Me gusta porque hoy casi aguanto viendo el telediario entero y me ha faltado ponerme a llorar, y mientras ahí fuera haya tanta mierda cómo no vamos a seguir buscando excusas.
    Creo que hay mil formas de verlo, y ojalá supieras verte como yo te miro.

    Y feliz trece de enero (feliz cualquier día en el que no te de los buenos días), aunque no sé si eres supersticiosa.

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  9. Siempre dices cosas. Y habrá días de esos 365 que pases como si nada, pero habrá otros que valgan por dos, o tres. Un abrazo.

    http://elchicodelmetro.blogspot.com.es/

    Si quieres también puedes seguirme por twitter (@maay_gt) :)

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  10. Muchas oportunidades, 365, y aun así habrá quien siga siendo el mismo energúmeno de siempre... y se quejará.

    Abrazotes.

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  11. Qué texto más interesante. Nunca había se había descrito con tanto realismo lo de los propósitos de nuevo año.

    Estos propósitos no dejan de ser,a veces, artimañas para engañarnos y no reconocer lo que realmente somos.

    Aceptémonos tal y como somos y vivamos la vida.

    Feliz 2015.

    Nos leemos (de nuevo).

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  12. ¿Que prefieres... una lista o vivir la vida como viene?.. improvisando siempre, es lo natural... nadie vino a este mundo con un manual... aceptar lo que venga y reaccionar ante ese estímulo nos hace humanos.

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