8 de diciembre de 2014

(Firmeza)

Soy una incógnita. La certeza de que ni siquiera yo poseo ninguna. Ojalá poder definirme en un sueño: tengo muchos y todos intangibles. Ojalá poder abrazar un propósito. Soy inmaterial: un montón de pensamientos inconexos, la parte más abstracta de una película de Malick. Quiero saber a dónde quiero ir pero no veo veo de lejos, sólo puedo decidir cuál es el próximo paso que quiero dar. Y a fin de cuentas, ya me diréis vosotros para qué sirven las metas si casi nunca son lo que esperabas que fueran. Una vez las tuve y dejé de quererlas en el segundo justo en que las conseguí, ahora prefiero improvisar. Se me han acabado los destinos y tengo las ganas de viajar que me faltaban cuando los conocí. Soy una metáfora.
Hoy no voy a escribir que tengo miedo, pero lo tengo. Rutina también es vivir cada día algo inolvidable. Disfrutar de la caída para que merezca la pena el golpe. Lo importante es no dejar nunca de avanzar, hacia donde sea. No sé qué quiero hacer, pero sí sé lo que quiero ser. O cómo. Tengo la felicidad que me faltaba cuando creía que me sobraban los motivos para ser feliz, aunque ya no tenga algunos.
Adquirir un hábito es mucho más difícil que interiorizar un pensamiento: tropiezo. Pero todo llega. Tengo la inseguridad necesaria para tener cuidado y las ganas suficientes para no quedarme parada, como cuando corres por un barranco despacito y firme, sabiendo que no importa cuándo sino cómo: llegarás, y llegarás bien.
De eso se trata. Se trata de eso. Se trata de que cuando te acuestes en la cama por la noche pienses "merece la pena", incluso en el día más horrible que puedas imaginar. 

13 comentarios:

  1. Me tocó discutir muchas veces sobre la rutina. Yo era capaz de encontrar magia en la rutina con alguien especial, mientras que la otra persona, no. Y me encanta esa frase donde dices: rutina también es vivir cada día algo inolvidable.

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  2. Hacía mucho, mucho tiempo que no te leía y es muy reconfortante. Yo a veces no sé si merece la pena, o si doy todo lo que puedo de mí mismo. Pero también creo que es por los límites que se marca cada uno.

    "Tengo la inseguridad necesaria para tener cuidado y las ganas suficientes para no quedarme parada." Ya tienes más que muchos.

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  3. Es que el miedo es solo una herramienta para avisarnos del peligro. Es sano, claro que sí. Y merece la pena tenerlo, porque así no vamos sin chaleco antibalas por la vida.

    Muchos abrazos. Ya sabes que me encanta leerte. <3

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  4. Veo que a tu vida también la mimas :) De eso se trata.

    A mí me pareces capaz de llegar bien.

    Abrazobeso :*

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  5. Alcanzar una meta o no, es lo de menos, lo realmente triste es esa sensación de "fallé otra vez", que se te instala y te taladra la vida. A fin de cuentas, lo que realmente importa es disfrutar de lo que sea que se nos presente a la vuelta de la esquina. Improvisar nunca está de más, y se goza más cuando no se está planificando cada paso, cuando lo que se vive es lo que se marca con cada nuevo paso, sin temor a tropezar. Lo importante es vivir, con firmeza, como bien lo mencionas.

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  6. Vivir es vivir
    No hay solución exacta
    tu sabes como manejarla

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  7. Me quedo con eso, con que merece la pena, de verdad, pase lo que pase, cueste lo que cueste, nos caigamos lo que nos caigamos, y las miles de vez que nos tengamos que levantar. Todos y cada uno de los pasos que demos, merecerán la pena ^^

    Besos

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  8. Siempre merece la pena vivir todas las experiencias que podamos, no desperdiciar momentos por las circunstancias que nos rodean, sea debilidad o conformismo.

    ¡Un beso!

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  9. Y se trata de que siempre merece la pena. Muy optimista, me gusta. Un abrazo.

    http://elchicodelmetro.blogspot.com.es/

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  10. Las metas nunca son lo que se esperaban pero el trayecto hacia ellas es lo que merece la pena. Como bien dices, de eso se trata.
    Muak!

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  11. dudo mucho que los destinos se te hayan acabado.
    el miedo y la culpa te quitan lo que la pasión y la emoción te dan.

    y se cumplan o no, lo importante es tener proyectos en mente.

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