17 de noviembre de 2014

Querido Invierno

No sé cómo cojones has llegado. Siempre tan de repente, tan sin avisar. Me has pillado con el pelo recogido y sin ropa interior. Y así, yo, ¿cómo me iba a negar a un abrazo? Que sé yo.
Supongo que he cambiado, que muchas cosas han cambiado. Pero a fin de cuentas, una persona que jamás se retracte a si misma es que no ha vivido en absoluto. O quizás no es que cambiemos, sino que nos hacen cambiar, ¿qué más da? A fin de cuentas lo que importa es que estamos aquí y ahora, y tenemos que hacer cosas sin necesidad de pensar en todo lo que nos falta por hacer. Si a algo le tengo miedo en la vida es al tiempo: no quiero ser de esas personas que lo pierden como si todo fuese para siempre. Siempre es todavía. Antes decía que si abundaban los miedos yo sería las ganas. Lo decía mientras temblaba y no era de frío, y lo peor es que todo el mundo me creía. Podría ser una mentira de mi misma, dudas revestidas de seguridad, fragilidad cubierta de corazas. "La primera regla de la independencia es: puedes hablar con todo el mundo, pero no dejes que nadie se acerque a ti lo suficiente como para conocerte de verdad". He mandado todas mis reglas de independencia a la mierda y no te voy a mentir, a veces tengo miedo, y soy dudas y fragilidad. He llorado y llorado mucho. Últimamente con más frecuencia de la que me gustaría, pero me repito a mi misma que todo pasa, que malos momentos tenemos todos y que lo importante es que pese a todo, sigan sobrando a las ganas. Ganas de querer, ganas de hacer, ganas de sentir, ganas de ser, ganas de vivir. Ganas. Ganas que hacen que no te deshidrates debajo de las sábanas mientras te oprimes la boca con la almohada por si alguien te escucha, ganas que hacen que no cojas unas tijeras y dibujes en tu piel el odio que le tienes al mundo, ganas que hacen que te pongas los zapatos cuando tienes fuerzas y salgas a la calle, y no sonrías si no te apetece, pero joder, vive. Que vivir también es llorar. Pero joder, no te imaginas las putas ganas que tengo de sonreír con ganas y hacerlo ya. Y mejor que nunca.

8 comentarios:

  1. No podría identificarme más, me has dejado el Alma helada. Un beso.

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  2. Lo más importante es que las ganas sigan siendo más que el miedo.
    Ojalá esa sonrisa con ganas llegue pronto!
    Un beso :)

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  3. Yo también conozco esas ganas.
    Me ha gustado tu reflexión.
    :)

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  4. Si duele es que estás viva, y no sabes lo bonito que es eso... ;)

    Besos

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  5. Me ha encantado!
    Pff me he sentido identificada desde principio a fin porque realmente debemos cambiar poco a poco porque debemos encontrarnos a nosotros mismo y eso no es malo.
    besos.

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  6. Todos cambiamos, por las circunstancias o por nosotros mismos, pero lo mejor es querer seguir viviendo y superándonos a pesar de todos los cambios.

    ¡Un abrazo!

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  7. ¿Qué importan las reglas cuando lo que quieres hacer es sonreír?
    A pesar de tus reglas y tus firmezas, en realidad pareces una pequeña golondrina asustada y enjaulada, que quiere volar. Y es precioso. Porque si quieres, puedes hacerlo :)
    A los demás, que les den. A los miedos, también. Y sigue siendo ganas.
    Un besito, Cé.

    Miss Carrousel

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