6 de noviembre de 2014

(Optimismo en jueves grises)

Que no existe nadie más fuerte, ni más valiente, ni más capaz. Sólo existen personas con más ganas. Que querer creer no es lo mismo que hacerlo, y que cuando lo haces te puedes comer el mundo. Que los cambios suceden poco a poco y a veces es necesario hacer retrospectiva para decir, "Joder".  Que a veces, no saber a dónde quieres llegar no es tan malo siempre y cuando disfrutes de todo lo que vayas encontrando en el camino.
Cuando era pequeña - y siempre que empiezo una frase de este modo me siento como uno de esos abuelos que cuentan historias a sus nietos una y otra vez - me fui de ruta con mis padres y mis tíos al "lago del Valle". Hacía mucho calor, estaba cansada y ni siquiera teníamos agua, pero me prometieron que al final del camino había un lago enorme y muy bonito, y sólo por eso merecía la pena aguantar. Al llegar al lago sentí una decepción profunda: no era ni tan grande, ni tan bonito como me lo habían descrito. Es más, era tan diferente a como había sido en mi cabeza que hasta me entraron ganas de llorar, y ni siquiera me podía bañar. Quizás si no me hubiesen dicho nada habría sido capaz de sorprenderme al encontrarlo, o quizás no habría sentido nada, pero qué sé yo.
Últimamente soy un cóctel molotov de ideas. Ya no me asusta tanto estar un poco perdida porque sé que no estoy sola. Me sigue dando miedo no estar a la altura de las expectativas, para qué mentir. Y no creo que pueda nunca librarme de eso (quizás, cuando empiece a creer empiece a poder, pero ni siquiera tengo claro si quiero). Me doy cuenta de que soy mucho más capaz, de que hay cosas que jamás creí que haría y empecé a hacer sin ni tan siquiera proponérmelas. De que está bien tener voz propia, pero si tu plan no funciona siempre puedes cambiar el plan. A veces está bien escuchar. Y probar. Que si algo no te gusta, tienes toda la vida por delante para seguir probando. De que dejar que te conozcan no es malo. Asusta un poco, pero al igual que a los monstruos, a los miedos hay que abrazarlos. Y qué narices, a mi también me gusta que me abracen. Pero que me abracen de verdad. Reconforta. Da calor. Y aunque te sientas más débil, o más pequeña, no está de más serlo de vez en cuando. No siempre podemos solos. No podemos con todo, ni siquiera yo. Es una putada tener que reconocerlo, pero quizás compartirme también me haga más capaz.

   

12 comentarios:

  1. Me alegra que hayas llegado a esa conclusión cielo. Déjate ayudar :)

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  2. Tienes toda la razón, y qué serena te siento. Yo también estoy así últimamente, optimista y tranquila, que vamos bien, no os preocupéis. Te felicito.

    Buena vibra Cé ;)

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  3. Pues a mi me gustó mucho..la canción y el video. Algo así me comentaste a mi XD
    Pero náaa! me encantó tu texto, siempre se siente tan sincero, tan intimo. También me gusta de que estás así, toman las cosas de forma mas serena, con madures y quizás hasta con algo de sabiduría.
    Cristina, sos una divina, chau :)

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  4. Me he sentido muy identificada con tu texto...

    Quizá si de pequeña no te hubiesen dicho que al final del camino había un gran lago, te hubieses quedado a mitad de camino. Igual con todo pasa igual. Si te propones una gran recompensa al final, y vas superando poco a poco las etapas del camino, al final llegas. No sé.

    En cualquier caso adelante con todo. Tener un día de "mieditis aguditis" ante el mundo es necesario para recargar las pilas y seguir con más fuerza que antes.

    Besos.

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  5. Te leo desde hace tiempo y da la casualidad de que hago esa ruta todos los años, y si el lago no es tan bonito como cabría de esperar, pero la senda entre todas esas montañas y todo el recorrido de otras rutas por la zona le dan un encanto particular al pueblo de valle del lago y a toda la comarca de Somiedo en Asturias

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  6. "Quizás compartirme me haga más capaz" :) me ha gustado eso, en un tiempo que cada vez apuesta más por la soledad. También me ha gustado que veas la posibilidad de cambiar y probar. La vida es improvisar. Un borrador que no se materializa en nada, así que ¿para qué obsesionarse con la perfección?

    Abrazos (de los que reconfortan, o lo intentan)

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  7. Los abrazos ayudan a confiar más en uno mismo.

    Saludos

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  8. Yo también me siento abuela cuando empiezo una frase con "cuando era pequeña..."
    Los abrazos son necesarios y para que los haya, hacen falta dos personas. Cuando nos compartimos, siempre salimos ganando.
    Besos!

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  9. Amé demasiado el primer párrafo. Me hacía falta leer una entrada como la que escribiste, porque estoy en un momento en que no sé si hacer un cambio o seguir como estoy ahora.
    Gracias (: ya te estoy siguiendo.

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  10. Compartirse es un acto de valentía extremo, el primer paso para el cambio (si es que hiciera falta cambiar) es tomar consciencia de lo que sucede.

    Abrazos.

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