21 de septiembre de 2014

Ella no sabía decir "te quiero".

Se le aprisionaba en la boca, como quien retiene palabras por miedo a ser esclavo de lo que expresan. Como si decirlo fuera a hacerlo realidad, y a ver qué pasaba, a ver quién la rompía, a ver cómo chupaban su fuerza y la dejaban desprotegida. Ella no sabía decir te quiero por su facilidad para encadenar sentimientos (amor-necesidad-debilidad-sufrimiento), por su tendencia al inconformismo y por el miedo que le provocaba el dolor incontrolable que te provocan otros. El miedo a todo aquello que no puedes controlar. Sabía mirar a la nada como quien pretende escribir en sus pupilas todo lo que callan sus silencios y esperaba que alguien entendiera que detrás de toda aquella capa de indiferencia, de las caricias a distancia y los abrazos a cuenta gotas podía existir mucho más.
No te necesito, vete. 
Y te vas. 
Ella sólo quería a alguien que supiera cuándo quedarse sin necesidad de que se lo pidiera. Que supiera cuando necesitaba que se quedara incluso si ella ni siquiera lo sabía. Que entendiera que le quería antes de que ella lo hiciera. Alguien que identificase los sentimientos que escondían sus sensaciones y decidiera quedárselos.
Él.

16 comentarios:

  1. Qué bonito! En realidad yo era una de esas chicas.

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  2. Cuánto daño nos causan esas palabras nunca dichas, y aún sabiéndolo nos da igual, nos callamos por la estupidez de "si no lo digo no lo siento". A veces me pregunto porque nos complicamos tanto y no decimos realmente todo aquello que llevamos dentro, pues quizás si le hubiese dicho quédate aún estaría aquí. Pero bueno, si algo tiene el ser humano es que los sentimientos se enredan más que el cable de los auriculares... jiji :)

    Me ha gustado mucho, un beso bonita!

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    1. Yo siempre suelo decir lo que siento, el problema es cuando soy incapaz de sentirlo.

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  3. Quien entiende el amor, desde fuera o desde dentro siempre hay miles de sentimientos contradictorios que nos hacen dar pasos en falso, o pasos al vacío, o pasos hacia adelante, y quien sabe, quizá todo salga bien, o no. La incertidumbre, el miedo a parecer débiles, vulnerables...

    Besos

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  4. Por sufrir estuve una temporada sin poder decirlo, y creo que ahora se me ha olvidado. A veces me ha dado miedo no poder sentirlo plenamente por miedo.

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  5. No sabría pronunciarlo, pero decirlo estoy segura que sí.
    Si la ves, mírala a los ojos.

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    1. Mal que nos pese, a veces las palabras también son necesarias.

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  6. Ella sabe lo que es querer. Aunque no lo diga.

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    1. Una vez le dijeron que no lo sabía, pero sí que lo sabe.

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  7. Detrás de cualquier persona que dice no creer en el querer, que se niega a pronunciar palabras cariñosas, se encuentra siempre alguien que teme amar y sentir dolor por ello. Pero como has dicho, lo bonito es encontrar a alguien que sepa todas esas cosas sin tener que explicárselas.

    ¡Un besín!

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  8. Este escrito me ha marcado de verdad, se siente preciosa la tristeza que transmite. Creo que sí, no basta decir lo que se siente porque a veces las palabras son tan frías que no merecen ser pronunciadas. En cambio, cuando los silencios se entienden, los sentimientos se expresan tal cual son, siempre y cuando entre ambas personas se entiendan... sino de nada sirve. Un beso, hermoso!

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  9. Ella tiene que aprender a decir te quiero, a dejar que, cuando la miren a los ojos, miren su corazón. Todo llegará, solo que no todas las personas que leen asi los ojos, es lo que hace especiales a esas personas.

    Me ha encantado y me he identificado un montón, como siempre.

    Un abrazo fuerte, de esos que necesitas cuando no sabes pedirlos.

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  10. El problema es que cuando esperas algo de alguien que no eres tú, la decepción viene de la mano.

    Un abrazo

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    1. Déjame ser un poco idealista. Yo creo que a veces no existe decepción.

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  11. Para lo que a mí me ha servido saber decir "te quiero", espero poder desaprenderlo y no aprenderlo nunca más. Jamás de los jamases.

    Besis, Cé.

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    1. Estoy segura de que te ha servido para mucho más de lo que piensas.

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