15 de junio de 2014

Des(ahogo).

"Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito".

Descomposición. No sé por qué ha venido esa palabra a mi cabeza. Tampoco sé por qué estoy escribiendo. Quizás porque necesito sangrar - ya era hora -. Tal vez porque, no pensar no significa no tener pensamientos. La putada de quedarte dentro el agua es que puedes explotar; la putada de sacarla fuera el peligro de ahogarse, o de necesitar un salvavidas, que al fin y al cabo es lo mismo pero a largo plazo. Siempre he entendido más de sensaciones que de sentimientos. 
Existe una pequeña probabilidad de que no me entienda porque no me entiendes. De que no lo haga porque nadie sabe ya hacerlo. De que me sienta un poco frágil y me asuste y me vuelva aún más frágil, como una sucesión de películas en la que lo único que cambia son los protagonistas. Puede ser una persona u otra, lo único que importa es ese pánico innato a la necesidad, al conformismo, al autoengaño. Ese temor a dejar de controlarlo todo. Ese pavor a perderme buscando algo que no sea mi suerte. Esa putada que es el hecho de que, por mucho que huyas, siempre terminas reencontrándote con tus monstruos. No importa dónde ni cuáles: monstruos, miedos. No importa lo valiente que puedas llegar a ser, siempre habrá un momento en el que te resulte agotador mantener el control. Que hasta el mejor equilibrista se desequilibra alguna vez, y eso es algo que aún me cuesta asimilar.
Tengo miedo a las alturas, lo reconozco. O más bien a las caídas. Miedo a caer, a las fisuras, miedo a quedarme a mitad del camino y no poder empujarme hacia la superficie, miedo a llegar al fondo y no querer salir a flote. porque a veces se está tan a gusto entre la mierda, tan sin nada que perder que resulta apetecible quedarse ahí. Miedo a que haya que saltar demasiado para llegar al destino. Miedo a que exista alguien que quiera subirme en brazos. Porque a veces es tan putada no poder como poder con ayuda. Poder a medias o no poder en absoluto. Yo tampoco sé qué prefiero. Supongo que, de tener que elegir una opción, siempre elijo la que me haga más fuerte. 
A veces miro y no veo. Sufro y no lloro. Soy feliz y no me río. Soy de hielo, pero ardo. A veces - casi siempre - me confundo. Me corro de placer. Muero de frío. Tiemblo y quiero que me abracen, pero huyo si lo haces, como si te dieras cuenta de que lo necesito. Como si cubrir mis necesidades fuera una forma de ayudarme. 
Y es que, sigo sin tenerlo muy claro. Cuando estás en el polo norte, en pleno deshielo, temblando de mierda, gélido, muriendo de frío. Cuando estás al borde de morir, a un palmo de la vida, a unos pocos centímetros de la felicidad. Probablemente lo mejor sea taparse. Elegir las pieles más calientes de los primeros cien kilómetros a la rotonda. Aflojar la cuerda, disfrutar. O probablemente tengas que quedarte ahí. Temblando de mierda, gélido, muriendo de frío. Dejar que la naturaleza te convierta en iceberg. Acostumbrarte a esa sensación y aprender a disfrutarla. 
Como siempre digo: y yo qué sé. 

Pd. Quiero volver. Necesito volver. Probablemente, quizás, me quede. No prometo nada. Siempre he odiado las promesas. Pero ojalá. 

7 comentarios:

  1. Los miedos son humanos, en ocasiones da miedo volver.
    Ojalá...

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  2. Esa lista de miedos la podría hacer tan mía... Descomponerse de vez en cuando no está mal, te obliga a mirar la piezas e intentar otro camino.
    Un beso! :)

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  3. Todo el mundo tiene miedos.... el que no los tenga no me lo creeré.
    Lo bueno de los miedos es que a veces, cuando uno está listo, les mira
    a la cara y lucha frente a frente. Con uno mismo. Y la satisfacción de esos
    instantes es la que consigue que tengamos un poco menos de miedo.
    C'est la vie! Un placer encontrarte! Te leo!

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  4. Intenso. Real. Escribes como es la vida. Me alegra que vuelvas... No hace falta que prometas...

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  5. "Huyas donde huyas, tus problemas se meten en tu maleta y te siguen a cualquier parte" (de la verdad sobre el caso Harry Quebert de Joël Dicker).

    Por lo demás, muy grande, como siempre. Me quedo con mucho pero sobre todo con ese "miedo a que exista alguien que quiera subirme en brazos".

    un besazo

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  6. Todos en algun momento caemos en la necesitad de una 'catarsis' y me siento muy identificada con la que hiciste.
    Hay que mirar hacia delante ,siempre. Todo cuesta pero el momento de la victoria debe ser sublime (yo aun lo espero)

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