9 de marzo de 2014

No sé en qué momento dejé de escribir todo lo que pensaba, pero sé que me rompí un poco. Fue como ser más yo conmigo y más de los otros con los demás. Como sonreír sin ganas, aunque antes o después siempre asomase alguna que otra mirada borde y un par de comentarios fuera de lugar, por eso de no perder las buenas costumbres. Supongo que fue como es con tantas otras cosas: el desgaste es progresivo y te das cuenta de repente. Como cuando me despertaba cerca de ti, y tan seca. Como cuando no te quedabas, y yo estaba ahí, abrazando una almohada que olía un poco a febrero. La putada de no caer de golpe es que puedes no ser consciente de la caída, pero eso no evita las fracturas. O quizás sólo me pasa a mi, tan experta en eso de bloquear el dolor. En no respirar para no ahogarme. En correr para no pensar. Supongo que eso es lo que hago a veces. He dejado de imaginar el futuro porque no tengo ninguna certeza en la que apoyarme, y a veces me callo por miedo a decepcionar, y me pregunto dónde está aquella chica que siempre sabía cuáles eran los próximos treinta pasos que iba a dar, dónde se perdió, y también si la echo de menos. Desde luego, me faltan ganas para ir a buscarla. Creo que por eso me jode tanto cuando llegas y me dices "has cambiado", porque pienso que cambiar no es tan malo, pero no debería aceptar ningún cambio que me alejase de ti. Y aquí estoy, a veces, corriendo en dirección opuesta a tus ojos. Como si ya no me eclipsaran, como si no me diera la vida recorrerlos. Contigo me pasa siempre lo mismo: que no sé si me engaño ahora o si me engañaba antes. Aunque por primera vez siento que no me voy a volver a desengañar. Quizás porque ya no giro la cabeza cuando cojo el tren para ver como tú te vas sin mirarme siquiera, quizás porque ya no te miro y me pregunto si estás llorando. Quizás tampoco importan los motivos, como en casi todas las cosas importantes.

12 comentarios:

  1. Pues en eso de los motivos, y en todo, lo que has escrito, te tengo que dar la razón. Los motivos en lo que más nos afecta, no dejan de ser algo secundario.

    Saludos

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  2. Hoy me paso para darte una noticia bonita...

    El sábado 31 de mayo por la tarde estaré en Madrid, presentando el proyecto de poesía musicada "El equívoco del poeta" :)

    Si te puedes venir sería precioso!!

    Un abrazo desde el Taller!!

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    1. Pues me alegro por la noticia, pero no lo tengo claro :( ya iré comentándote.
      Muak.

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  3. Cambiar no es malo, aunque sí inevitable. La vida y las experiencias nos moldean y a veces nos alejan de algunas personas.
    Un beso!

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  4. "Y yo estaba ahí, abrazando una almohada que olía un poco a febrero"
    Sublime.
    Las peores caídas son de las que hablas, esas que van poco a poco, rasgándote los huesos durante incontables descargas, y cuando te das cuenta, tu esqueleto ya se ha derretido.
    No hay que intentar poner orden en este mundo tan caótico. El futuro es efímero. En realidad, no es. El futuro no es efímero, ni etéreo, ni hipotético. No es nada. Sigue sonriendo mientras el presente se va devorando al futuro.
    Has cambiado, sí. Cada minuto que pasa produce un cambio en ti. Cada desengaño.
    Besitos, Cé <3

    Miss Carrousel

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    1. Me ha gustado esa teoría de que no hay que intentar poner orden en este mundo tan caótico.
      Un besi.

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  5. Hablando como alguien a quien le aterran los cambios, hasta yo puedo ver cómo son algo inevitable. No podemos ser siempre la misma persona de la que otra se enamoró, no vemos las cosas igual con 18 que con 20 años, ni las vemos igual hoy que mañana. Supongo que la clave es, que cuando dos personas cambian, deben ser cambios compatibles.

    Echaba de menos tu blog.

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  6. Cambiar a veces es incluso necesario, aunque sea doloroso. Dicen que solo lleva un tiempo darse cuenta de que es mejor alejarse de todos esos pequeños detalles, como esas despedidas en una estación de tren.

    PD: Se echaban de menos tus entradas.
    ¡Un besín!

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  7. Cambiar no es malo, a veces necesario, aunque tal vez tengamos que plantearnos si nos ha servido para algo bueno o para empeorar las cosas.
    Me acaricia el sol en http://albordedetucama.blogspot.com.es/
    M.

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  8. En parte me siento bastante identificada con este texto.
    Soy consciente de que ya he estado en este punto otras veces, y seguiremos cambiando.
    Un beso!

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