23 de enero de 2014

Primera carta, tercera catástrofe.

He decidido escribir(te) para apagar mis ganas de llorar. Sé que es una tontería, sobre todo para mi que no creo en la suerte, pero no me la has deseado esta mañana, y tampoco la semana pasada. Y resulta que mis padres también se han olvidado, aunque luego se hayan disculpado por ello. Pero yo que sé. ¿Te acuerdas cuando te dije que no necesitaba a nadie? Quizás mentía un poco. Quizás.
Me he puesto a pensar y me he dado cuenta de que ya no nos decimos buenos días al despertar, ni siquiera con uno de esos besos comunes que se dan a todo el mundo. Que nos hemos acostumbrado tanto a las ausencias que parece que no importan. Y me está entrando uno de esos miedos horribles a convertirme en una desconocida más, un recuerdo del pasado o la nostalgia hecha persona, miedo a dejar de conjugarnos en presente o a que olvides cómo me quisiste a mi y no sepas qué contestar si la próxima también te pregunta "¿Pero más que a ella?". Sé que suena egoísta, y quizás debería desear que pudieses contestar un "Sí, mucho más", pero no estaría siendo sincera. A mi ego le gusta que titubees y no puedas responder, pero sepas con seguridad la respuesta. Supongo que en el fondo es lo que tenía que pasar. Eso de no saber de ti, que no sepas de mi y que no nos importe que alguna vez leí en algún sitio. Que sólo son días en los que me levanto un poco rota y me da por leer las cosas que me escribiste alguna vez y dejarme doler. Lo poco que sé del dolor lo aprendí rascándome en las heridas y disfrutándolo, entendiéndolo como se entiende un sentimiento, aguantándolo. El dolor nos hace fuertes. Igual por eso hoy me he puesto a mirar nuestras fotografías, pero sólo aquellas en las que salimos sonriendo, y he sonreído llorando, ya sabes. Y después me he puesto a escribir estas tonterías, que no son un "vuelve", ni un "quédate". Son más bien un modo de decirte que echo de menos todas mis primeras veces contigo. Solo eso. Nada más.

13 comentarios:

  1. Acostumbrarse a las ausencias...es tan frecuente, y es una señal de que se acerca el final. El dolor no nos hace fuertes, solo nos demuestra que lo somos. Y aunque ya no es por la mañana...suerte ;)
    Besos.

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    Respuestas
    1. Me ha gustado mucho eso de que el dolor nos demuestra que somos fuertes. Muá (por haberme hecho pensar).

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  2. Ser capaz de sonreír llorando es bonito, a mí me costó mucho. Sólo me salía llorar

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  3. Creo que el hecho de saber que te estás distanciando de alguien, o que ya te has distanciado, y ninguno de los dos ha hecho nada por evitarlo (porque uno no lo hace por el otro, y como suele decirse, "la casa se queda sin barrer"), es un sentimiento muy duro e incluso cruel.
    Sin embargo, en ocasiones esa persona ya no significa tanto, simplemente es que echas de menos "como solía ser todo", porque lo recuerdas, pero no logras saber cuando cambiaron tanto las cosas.

    ¡Un besín!

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  4. Nada más y nada menos. También he escrito cartas así y a veces se me escapaban las lágrimas mientras las escribía.

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  5. Como bien dices a veces está bien "dejarse doler", mientras luego te sepas recomponer.
    Muá.

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  6. Eres más bonita que las pesetillas.

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  7. Yo también tengo miedo a que un día, sin darnos cuenta, Id y yo nos convirtamos en extrañas, en que el amor se haya marchitado por culpa de la costumbre y la rutina; que ya no sepamos vernos. Lo más difícil del amor es mantenerlo en el tiempo.
    Es bonito poder volver a mirar fotos y sonreír a pesar de las lágrimas.
    Besos! :)

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  8. Duele ese tipo de situaciones, porque cuesta aceptar que algo que fue tan hermoso, tan de uno, este por acabar para siempre. Entonces nos aferramos a cualquier recuerdo como forma de fe. Pero nos cuenta entender, o bien no queremos entender, que todo tiene su tiempo, y que está por acabar es porque justamente tenía ya su tiempo contado. Todos deberíamos tener el "súper poder" de olvidar cuando se necesita, debería de estar en nuestro ADN.
    Me gusta como escribes :)
    Y Roberta ya volvió, y te manda saludos xd
    Bendiciones

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  9. "y dejarme doler". Me parece taaaaan buena forma de expresar ese sentimiento a veces mal llamado masoquista que nos lleva a ver fotos antiguas, de epocas mejores. :-)

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  10. Llámame tu tambien egoista por no querer que quiera a otra que no sea yo.

    Muy de acuerdo con cada palabra. Eres muy grande

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  11. Sólo eso y nada más. Ahí está todo, las ganas, los sentimientos, las sensaciones.

    Un abrazo

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  12. Para hurgar entre heridas y recuerdos hay que echarle cojones, pero sobre todo hay que saber que luego cerraremos esa 'caja' y tendremos que volver a sonreír. Porque el mundo puede hacerse añicos cualquier noche, pero el sol sigue saliendo todas las mañanas (aunque a veces nos sintamos tan ciegos).
    Luchando contra el tiempo (y contra otras muchas cosas) en http://albordedetucama.blogspot.com.es/
    M.

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