3 de enero de 2014

Hola, 2014.

Comencé el 2013 saltando al vacío para perderme entre sus piernas, y no me arrepiento. No me arrepiento aunque las cosas salieran mal, porque aprendí que el dolor existe en muchos formatos, y algunos llevan el nombre de otras personas. Fui incapaz de querer suficiente, o suficientemente bien,
y esto sólo se entiende cuando se vive de cerca. Quise mucho, mejor y peor, de manera desbordada,  caótica, como casi siempre, dejándome llevar, visitando precipicios en su cama, en la mía y en el suelo. Encontré malas compañías y me acerqué aún a sabiendas de que quizás estaba errando . Tampoco me arrepiento, no quiero nunca pertenecer a ese grupo de cobardes que dictan consejos desde las gradas. Vomité palabras, que es casi como decir, respiré. Me sentí vulnerable, desprotegida. Como quien es observado por dentro y se asusta y huye. Repercusiones de estar emocionalmente expuesto. Descubrí que, cuando estás demasiado arriba, sólo puedes caer. Y caí. Me ausenté, casi sin querer, como necesitando espacio para relacionarme conmigo misma, cortando mis relaciones con el resto. Me hice añicos, sangré por dentro y por fuera, sentí. Ví más cine que nunca, leí más que nunca. Me empapé de pensamientos de mentes desconocidas porque no conozco mejor forma de aprender. Que le jodan a todos los programas universitarios del mundo. Vida también es leer a Palahniuk una tarde de domingo. Corrí, me eché de menos y perdí la consciencia en más de una ocasión. Sufrí, mucho, demasiado. Quise resultar indiferente a los demás para poder hacer y deshacer a mi antojo. Pasé frío y no hubo abrigos, ni chaquetas, ni clavos a los que aferrarse. No supe agarrar las manos que me tendían y me dejé hundir hasta pisar fondo para coger impulso y salir a la superficie sola, como más me gusta hacerlo. Aprendí que, lo más bonito que nadie te puede decir es "Tú matarás monstruos por ti", pero no dejé de matarlos por el resto porque, a fin de cuentas, salvar a otros es siempre más fácil y menos arriesgado que salvarse a uno mismo. Me enfrenté a gigantes de dos metros, aún sintiéndome hormiga, y sobreviví, que no es como ganar batallas pero tampoco perderlas. Y así, sin darme cuenta, llegó el sol, la calma, los placeres de las noches de verano, el atardecer entre palabras y acordes al aire libre, las sonrisas sinceras, las ganas, el mar. Resucité entre las cenizas con tus manos en mis pechos y deseé congelar la pasión en una imagen, para por si. No querías estar conmigo, pero me besabas. Décimas partes nunca fueron buenas, pero sabían bien. "Conocí" a demasiadas personas, me agobié en más de una ocasión. Concluí que la vida, mi vida, la elijo yo. Y que no importa lo que piense el resto. Da igual que te admiren, que te quieran, que te odien, da igual que no te entiendan siempre y cuando tú sepas qué es lo que quieres hacer, cómo quieres hacerlo y con quién.
Empecé el 2014 ambiciosa, como siempre, queriendo cambiar el mundo aún a sabiendas de que quizás sea imposible, igual de bajita, menos cobarde, más fuerte. Escribiendo aquí, en el mismo sitio en que ya escribía allá por 2009. Remodelado, claro. Más grande, como yo. Pero el mismo sitio que, de alguna manera, se ha convertido en un pequeño hogar al que acudir cuando quiera, cuando el mundo se me quede grande. A este lugar en el que me desnudo algunas noches, algunas tardes y algunas mañanas. Supongo que, por eso, aunque resulte extraño viniendo de mi hoy me gustaría dar las gracias en general, porque de alguna manera los que leéis, los que comentáis, los que me escribís. Los que habéis intentado conocerme, y los que lo habéis hecho. Todos vosotros habéis ido haciendo que siempre termine volviendo a hablaros un poco del caos. Gracias.

7 comentarios:

  1. No sé como eres capaz de transmitirme tanto.

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  2. Demasiadas coincidencias... siempre tantas. ;-)

    Besos, Cé. Que este sea un buen año.

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  3. Somos dueños de nuestro destino y nuestros monstruos son sólo nuestros. Detrás del caos hay orden, y viceversa... acabaré leyendo orden.
    ;)

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  4. Qué bonito!
    Qué bien encontrarte :)

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  5. Creo que hacía tiempo que no encontraba algo con lo que identificarme tanto.

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  6. Tal vez el fin sea ese, sobrevivir.
    Hay nubes que nos envuelven más que la vida en http://albordedetucama.blogspot.com.es/
    M.

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  7. Rara vez me identifico tanto con alguien, y todavía menos sin "conocer" a esa persona (aunque sea simplemente en persona). Creo que a todos nos alegran tus palabras, esa forma de escribir y de sentir, tan personal.
    Y en cuanto a lo de cobarde, dudo que lo seas, o lo hayas sido en algún momento.
    ¡Un besín!

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