30 de mayo de 2013

"No quedan clavos ardiendo a los que aferrarse"

Siempre me quejo de lo fácil que es buscar defectos y actitudes erróneas en los demás. Lo hacemos incluso en la ficción: juzgamos a los personajes como si nuestra moralidad nos impidiera cometer errores. Últimamente me ha dado por pensar mucho en ello. En cómo cambian las cosas cuando las ves desde el otro lado de la ventana. En cómo se modifica la percepción conforme te vas acercando. Y en el giro radical que da cuando consigues empatizar por completo. Sin duda en el mundo falta empatía, y el motivo es bastante claro: juzgamos a las personas a través de sus actos y juzgamos los actos al margen de las circunstancias. Y así no se puede. 
Está claro que a veces nos equivocamos, que el ser humano es destructivo, que hacer daño está a la orden del día, es inevitable y duele. Está claro que a veces el dolor es evitable, que falta tacto y sobran prejuicios. Pero no siempre es fácil estar a la altura de los momentos. Cuesta conjugar coherencia, sutileza y sinceridad. 
No soporto que me juzguen. Que traten de condensar un comportamiento en una sola emoción, olvidando recuerdos, pensamientos, sensaciones, fragmentos. No soporto que crean conocerme a la perfección cuando incluso a mi misma me cuesta explicarme algunas veces por qué actúo como actúo. Por qué no puedo evitar hacer(me) daño. 
En cambio me gusta analizarme. Compararme en pasado y en presente. Buscar aristas que pulir. Descubrir también defectos que me encantan. Intentar verme a través de ojos ajenos, porque tengo una teoría que dice que somos un todo resultado de la suma de diferentes percepciones (sólo me falta averiguar en qué porcentaje afecta cada una). 
En Septiembre me hice algunos propósitos de los cuáles no he cumplido la mitad. Cometo el error de hacer lo que quiero sin pensar en lo que debo, y aunque algunos - los más cobardes, pero también los más correctos - creen que esa es la forma de vivir mejor, todo tiene un punto de equilibrio. Al menos si eres de esas personas que tienen conciencia. 
En lo académico, "Ver dos películas a la semana" no parecía tan difícil, pero las películas me suelen dar pereza (Sí, ya sé que estudio comunicación audiovisual y que no debería ser tan complicado llevarlo a cabo, pero entre que esporádicamente ni siquiera sé por qué estudio lo que estudio, que el cine nunca ha sido mi prioridad y que sin duda prefiero la ficción televisiva, carezco de tiempo para llevarlo a cabo. Y de ganas, sobre todo de ganas). "Levantarme 30 minutos antes para desayunar y llegar a tiempo a clase" y "faltar a clase como máximo una vez cada dos semanas" han sido quizás incluso más catastróficos. No suelo encontrar un motivo para sentarme en una silla a escuchar a personas que saben más que yo contándome cosas que no me interesa saber. Y ahí está el problema: falta de interés. De motivación. Decepción constante en una carrera que sin duda no cumple mis expectativas. Supongo que es lo normal, pero en la situación actual en la que cuesta encontrar salidas, en un país en el que un título universitario tiene menos valor que un par de contactos, cuesta entregarse al 100% cuando los conocimientos te asfixian y el futuro te da miedo. Llegados a este punto no tengo muy claro de si me arrepiento o no de no haberme implicado más. Por otro lado me justifico a mi misma teniendo en cuenta que el único motivo por el que voy a la universidad es para cumplir expectativas ajenas y aún así las cumplo a medias. Pero sea por mi o por otros, siempre he tenido la norma de implicarme al máximo en todo lo que hacía, y parece que actualmente ha quedado reducida a lo deportivo, porque en lo relativo a los estudios hace tiempo que me cuesta encontrarme. 
Por otro lado están los monstruos que hacen que me bloquee y me tenga miedo incluso a mi misma. Porque a veces creo ser capaz de hacerlos callar, pero cuando crecen y dominan todo lo demás consiguen sembrar en mi la semilla de incapacidad que me lleva a resignarme, a sentir que lo mejor es aprender a convivir con ello porque jamás conseguiré evolucionar, por mucho que me empeñe en ver los pequeños/diminutos/imperceptibles pasos. No puedo engañarme. Necesito ser consciente de que cobran tanta fuerza que se convierten en mi primera y última prioridad, por mucho que la teoría haya conseguido recitarla a la perfección. Con frecuencia siento que no puedo seguir, pero tampoco puedo parar. Y me asusto. 
En lo relativo al modo de relacionarme parece que "tengo un problema a la hora de demostrar mi (supuesto) afecto hacia las personas" (frase robada, entrecomillada, de esas que duelen porque en parte sé que lleva parte de razón). Lo noto porque veo que la gente no suele ser consciente de que me importa del modo en que me importa. El problema es que no sé cómo solucionarlo. No puedo convertirme en una versión exagerada de mi misma. No puedo hablar cuando no me salen las palabras o siento que no tienen valor. Quizás sé sentir, pero no sé transmitir esos sentimientos. Y me siento pobre al no tener nada para dar. 
Tanta incapacidad me rompe. Ya no sé a qué aferrarme para sentirme capaz. No me quiero acostumbrar al dolor ni fingir que no duele, ni volverme más y más hermética. No quiero forzarme a nada, pero si me dejo llevar me ahogo, y ya no me acuerdo de cómo hacía antes para nadar.  

20 comentarios:

  1. Menudo batiburrillo de emociones, y lo "peor" es q te comprendo.
    Yo no soporto q las personas hablen de mí, q cada uno se meta en sus cosas pero a mí q me dejen tranquilo. Cada uno debería tener bastante con su vida como para intentar arreglar la de los demás, ¿no?

    He vivido (y aún vivo) bajo la amenaza de esos monstruos que tan bien describes, pero intento hacerles frente. Y me propuse cosas para ello que he llevado a cabo, y eso me ha hecho sentirme fuerte y contenta.
    Lo de la carrera, a la primera persona que tiene q gustarle es a tí. No intentes contentar a nadie, porque aborrecerás lo q hagas, como parece que te pasa. Busca esas pequeñas cosas q te atraían antes aunque sea mínimamente. A ver si puedes recuperar la ilusión, porque así es todo más fácil. un besote y ánimo

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    1. Yo no sé qué cosas proponerme para sentirme fuerte. Si lo consigo sólo dura un segundo.
      Respecto a la carrera, ni siquiera estoy contentando a nadie. Yo no quería ir a la universidad, fui por obligación, y cuando realmente no te gusta ningún "grado en..." buscas lo que más se adapta a lo tuyo. Pero ni así.

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  2. No te preocupes por la forma que tengas de expresar tus sentimientos hacia las personas. La gente que te quiere, sabe que tu les quieres sin necesidad de que les digas te quiero abiertamente o demostrarlo de alguna otra forma, porque eso se sabe.
    Miralo de una forma distina a esa "incapacidad" que dices que te rompe, miralo de forma que aunque esa persona no te lo diga, el día o el momento en el que saca de ti alguna demostración sentimental, querrá decir que DE VERDAD esa persona es casi todo para ti, y SEGURO que la harás MUY FELIZ.Además, te digo mi opinión particular, a mi me llenaría mucho mas que una persona como tú me diga 1 vez al año Te Quiero a que me lo digan a cada hora del día, porque entonces, los "Te Quieros" se devaluan, como el dinero...

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    1. No es cuestión de decir. Es mucho más complejo que todo eso. Y como la gente que me quiere dice y reconoce abiertamente que les cuesta "entenderme", yo me lo creo. Como palabras de ánimo están muy bien, pero no son reales. De todos modos, gracias.

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  3. en la universidad deberias implicarte mas. no te costaria mucho esfuerzo sacartelo todo si te pusieras en serio. eres inteligente asi que ponte a ello.
    sabes que pienso que los monstruos desapareceran cuando te enfrentes a ellos con ganas y sin miedo.
    pienso que eres una persona compleja y demasiado autosuficiente. demuestras las cosas de manera diferente y a veces es complicado entenderte.
    a mi tambien me cuesta decir las cosas pero espero que sepas que eres especial y que puedes contar conmigo para todo.
    un besito peque.

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    1. No soy tan inteligente y sí me cuesta esfuerzo (Ya, soy consciente de que no me esfuerzo en absoluto, pero si me esforzase un poco tampoco me saldría).
      "Con ganas y sin miedo" es bonito y complicado. Más complicado incluso que yo.
      Gracias. Lo sé ^^ (al menos algunas veces).

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  4. Lo de la carrera ya te dije, a mi tampoco me terminó gustando lo que hacía, pero lo quise terminar por dos cosas, buscar trabajo y acabar con aquel suplicio. El que me conoce sabe que estuve casi sin ir a la uni, pero de la biblio no salía.

    Deberías volcar la misma sensación que tienes con tu vena deportiva, aunque sólo sea para acabar lo que un día empezaste.


    p.d. No sé por qué cuando te leo estas cosas me dan ganas de darte un abrazo...

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    1. Comparto lo de terminar con el suplicio. A la hora de encontrar trabajo no creo que un grado en Comunicación Audiovisual sirva de mucho.
      Yo es que no me llevo bien con las bibliotecas, ni con las sillas, ni con ese tipo de libros de conocimientos.

      PD. No sé dar abrazos.

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    2. Tu sólo lo tienes que recibir, no dar.

      ÁNIMO!

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  5. A veces puede producirse que sepamos cosas de nosotros mismos a través de la forma en que otros nos ven, porque estando dentro no nos habíamos dado cuenta. Y es curioso cómo cada uno forma un retrato diferente de cada uno de nosotros, en base a cómo nos mostremos y cómo nos perciben.

    Las dudas que surgen tras años de estudio pueden ser frustrantes cuando has imaginado la carrera de una manera y te sale de otra o por cosas concretas que te agradan menos. El caso es saber si te ves haciendo en el futuro algo relacionado con lo que estás estudiando.

    En cuanto a lo de expresar los sentimientos, al final se trata de expresar y de hacerlo de la manera en que mejor nos pueda venir, no necesariamente tener que ponerse extrasentimental. A algunos les basta con dar un abrazo, otros necesitan ponerlo por escrito, pero lo importante es que la otra parte sepa lo que sentimos por ellos

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    1. Ya no sólo por eso, sino porque al fin y al cabo uno también es lo que muestra. Una persona que es muy feliz pero que nunca sonríe es diferente a una persona triste que todo el día está feliz.
      Yo nunca esperé demasiado de la carrera. Intenté por todos los medios no ir a la universidad, pero no pudo ser. Una vez empezado era peor de lo que pensaba. Y no tengo confianza en que el título vaya a abrirme ninguna puerta, la verdad.
      Eso es lo importante. El problema es cuando la persona no lo sabe.

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  6. Leo tu reflexión y me abordan multitud de emociones y pensamientos, todos en tropel. Y me reconozco en muchos de ellos.

    EMPATÍA

    Hace mucho tiempo que me di cuenta de que todos nadamos en un mar de grises y nos guiamos, como buenamente podemos, por las circunstancias que nos rodean. Así, cuando alguien actúa de un modo determinado, siempre me pregunto qué le ha llevado a ese punto. Nunca podré entender completamente el proceso, puesto que no puedo recoger toda la experiencia vital del individuo, pero de entrada doy el beneficio de la duda. No es algo habitual en esta sociedad actual, así que cuando vemos juicios superficiales nos sentimos muy solos.

    LA FALTA DE METAS

    El gran problema. Es más fácil defender tu posición cuando sabes dónde estás y hacia dónde quieres ir. Pero cuando no se sabe te dejas llevar por la inercia, por las expectativas ajenas. Normalmente nos pasa a quieren hemos tenido en mente un gran objetivo durante mucho tiempo, que nos servía de brújula definitiva. En unos casos la persona consigue su propósito, pero queda decepcionada porque no resulta tan pleno como esperaba (o incluso radicalmente opuesto). Otras veces se ve cómo lo que tanto se deseaba se aleja cada vez más, y no importa qué dirección tomar, porque lo has intentado de todas las maneras que has podido y aún con todo cada vez está más lejos. Y decides retirarte de la lucha, incluso racionalizando esa decisión para sentirte un poco mejor. Pero el vacío que deja es difícil de llenar, y sigues caminando porque no sabes cómo parar.

    FICCIÓN TELEVISIVA

    Paralelo al primer punto, la televisión consigue que nos impliquemos más con los personajes: los vamos conociendo poco a poco y vemos una evolución casi imposible de realizar en un largometraje. Ahora mismo estoy viendo "The Wire" (hace tiempo que la tengo pendiente) y la estoy disfrutando muchísimo.

    RELACIÓN CON LOS DEMAS

    Mi relación con las personas de mi entorno es única y diferente para cada una de ellas. Hay puntos en común, claro, ya que todo viene de la misma fuente, pero suelo mostrar distintas partes de mí a cada una. Y es un problema cuando nos juntamos varios, porque se reducen los puntos en común de todos y mi participación se reduce al mínimo, y me siento alienado.

    Es curioso leerte "Quizás sé sentir, pero no sé transmitir esos sentimientos.". En este blog los transmites en su forma más pura (y caótica a veces, marca de la casa). Es más fácil abrirse a extraños porque no cambiarán su visión de ti, y así se puede "separar" la vida real, del día a día, de las grandes cuestiones que nos atormentan. Mis amigos no conocen mi blog.

    SOLUCIONES Y CONCLUSIÓN

    No las tengo (las soluciones). Si las tuviera, probablemente no tendría el blog, ni hubiera llegado al tuyo. Este largo comentario (gracias a quien haya llegado hasta aquí) es para decirte que no estás sola, que existimos otros con dilemas parecidos. Puede ser poca cosa, pero al menos a mí me reconforta.

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    1. Me gustan mucho tus comentarios. Sueles "animar", pero no de la forma típica de la que anima todo el mundo. Ni opinar de la forma típica. A veces cuando uno escribe algo puede imaginarse los consejos que le van a dar, las palabras que va a leer. Tú siempre consigues sorprenderme.

      - Yo creo que nunca he tenido grandes objetivos. Soy buena en demasiadas cosas, pero sobresaliente en nada. Me interesan muchos ámbitos, pero no me apasiona ninguno. Y es un problema, sí. Por otro lado está el tema de las expectativas. Eso de que los objetivos, por pequeños que sean, no consigan llenarte. Es un poco frustrante ver que siempre falta algo y que siempre sobran dudas. No sé lo que quiero, no sé cómo conseguir eso que no sé que quiero, y así podría seguir hasta la eternidad. Pensar no sirve de nada. Pensar agota y no llego a ninguna conclusión.

      - Pienso lo mismo de la ficción. Llego a sentir mucha empatía con personajes de series o de libros, sobre todo si están bien construidos. Con las películas no me pasa lo mismo.

      -Yo creo ser más "fácil" en las relaciones intermedias. No con simples conocidos, pero tampoco cuando el afecto sobrepasa unos límites. Es como si tuviera una barrera y no pudiera traspasarla. Y las palabras... las palabras a veces ayudan, pero en mi opinión son aparentemente pobres en muchas ocasiones.

      - Gracias por las no-soluciones :)

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  7. No sabes lo identificada que me he sentido con esta frase:
    "No soporto que crean conocerme a la perfección cuando incluso a mi misma me cuesta explicarme algunas veces por qué actúo como actúo. Por qué no puedo evitar hacer(me) daño."

    y desde
    " En lo relativo al modo de relacionarme" hasta el final.

    Es como si te metieras en mi corazón y decidieses escribir tú por mí. A mí eso todo me pasa por mi coraza y mis miedos... Últimamente escribo mucho sobre ello, tengo una necesidad increíble de que me lean entre líneas y, así, consigan ayudarme. Y lo peor en mi caso es cuando veo que pierdo esas personas o que se creen qeu son personas como otras cualquieras cuando han dejado huella para mí. Yo creo que no me implico mucho con ellas porque sé que son capaces de romperme.. .y no sé demostrar en muchas casos lo que siento.
    No sé si a ti te pasará eso.

    En cuanto a que no te motive comunicación audiovisual, ya sabes que yo estoy haciendo Publicidad, y es curioso poruqe muchos aspectos de marketing me aburren. Me aburren muchísimo. Y bueno.. a penas veo anuncios, yo veo series por internet si eso. Y veo los anuncios que me obligan.. Lo principal es que tu carrera te gusta pero yo confío en ti y siempre puedes dedicarte a la ficción! Ser guionista o algo así, escribes bien y llegas. Yo creo que vales para eso.

    Y en cuanto (soy desorganizada jajajaja voy de abajo arriba), a lo de la falta de empatía.. Yo creo que la gente juzga para sentirse mejor consigo mismos.. porque todos hemos cometido errores.. Espero que se den cuenta de que ni ellos son perfectos pero ultimamente he dejado de creer en la sociedad.

    Y creo que nada más!


    Un abrazo enorme, Cé.

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    1. Alguna vez me ha pasado con alguna de tus entradas eso que dices. Supongo que tengo facilidad para pensar/sentir de un modo similar a ti con las pequeñas diferencias que siempre hay.
      Yo antes solía echarle la culpa a los miedos, pero lo cierto es que incluso cuando me deshago de ellos me cuesta demostrar las cosas, y no soporto recurrir a las palabras. Me parecen vacías.
      Creo que me habría gustado más publicidad que comunicación audiovisual, pero es algo de lo que me di cuenta demasiado tarde. A mi me gusta sobre todo la ficción televisiva, y también el cine (no todo el cine, lógicamente) pero me cuesta encontrarme en la carrera y no tengo mucha confianza en la utilidad del título. Supongo que es una fase de desmotivación y que también viene producida porque no destaco en (casi) nada, y no es algo a lo que esté acostumbrada.

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  8. Dejé de hacerme propósitos cuando me deprimía al no ver casi ninguno cumplido...
    Yo también soy incapaz de levantarme antes por el desayuno...
    Me sorprende que te digan que no eres capaz de mostrar tus sentimientos... ¡pero si eres puro sentimiento en tus palabras!
    (¿no será que no te escuchan?)
    Valorate... con propósitos o sin ello, son sentimientos internos o al exterior... eres tú!

    Besos abisales
    gracias por el aviso y perdona la tardanza... junio es un mes... ya lo sabes jejeje

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    1. No me parece que los sentimientos puedan ni deban expresarse en palabras. Al fin y al cabo, uno puede hablar sin sentir. Sé que puede resultar contradictorio que diga esto una persona que tiene un blog, pero en mi caso las palabras me sirven a mi: para aclararme, para ordenarme, para entenderme. A la hora de mostrar prefiero utilizar otros medios. De todos modos, con o sin palabras no es mi punto fuerte.
      Re-bienvenida :)

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  9. Juzgar y seréis juzgados, que dice la Biblia (creo). Todos juzgamos, es inherente a nuestra naturaleza Ce, puedes juzgar con la mejor de las intenciones, o hacerlo para que una persona que aprecias o te caiga bien mejore o lo tome en consideración. De hecho eso es lo que hacemos con cada comentario en este blog y en cualquiera...

    En cuanto a la empatía, hay gente más y menos cariñosa y sobre todo gente que es más capaz de meterse en la piel de la otra persona, esa es la clave, la verdadera clave. Y en cuanto a lo de mostrar afecto pues no sé, cuando alguien se deja abrazar y besar de manera efusiva es porque hay confianza, y ese contacto es positivo, nos hace ser asertivos. Ahora cada persona es un mundo, y cada uno tiene sus circunstancias, así que en eso no te puedo aconsejar :/

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    1. Yo diferencio juzgar de opinar. Opinar me parece normal e inevitable: todo lo que vemos nos genera una impresión, está claro. Cuando digo juzgar me refiero a creer que uno tiene más conocimiento sobre otra persona que ella misma. No sé explicarlo muy bien.
      Yo creo que soy bastante empática. Cuando alguien me cuenta algo trato de entender a esa persona y a sus circunstancias, aunque no sea una situación que yo haya vivido, ni un comportamiento que yo tendría.
      Y sí, estoy de acuerdo con el tema del afecto: cada persona es un mundo.

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  10. No hay combate más duro que el que uno tiene consigo mismo, porqué al final, partes de ti acabarán tendidas en la lona

    A veces creo que me sobra empatía, y no debería ser tan comprensivo/indulgente con según quién.

    Y en lo de no saber mostrar el afecto te entiendo perfectamente, porqué me pasa mucho (pero sólo con según qué personas, en función de la relación/química que establezca con esa persona; es extraño y difícil de explicar, pero fácil de sentir/identificar desde dentro...)

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