12 de mayo de 2013

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Me descompongo. No sé qué hacer, ni qué decir, ni cómo explicarme a mi misma. No sé qué sentir. No sé qué siento, lo bloqueo y me recuerdo a mi cuando era débil (o quizás lo siga siendo). Y es que el tiempo y la distancia mantienen la herida cerrada - pero siempre puede volver a abrirse-. Y no nos vamos a engañar: tengo miedo de mirarte y que me mires durante más de diez segundos seguidos. Tengo miedo de que mi valentía aparente se desvanezca en cuestión de segundos, porque nunca supe ser realmente valiente cuando estabas cerca y, no nos vamos a engañar: tus ojos fueron los primeros que hicieran que quisiera desaparecer -para siempre-. Tengo miedo de enfrentarte, de enfrentarme a mi misma y perder: al fin y al cabo siempre he sido cobarde - yo también cerraba los ojos porque abrirlos me aterraba, no puedo culpar a nadie por hacer lo mismo-. "Las heridas se curan con el tiempo, ya lo verás". ¿Y qué sabrá ella de heridas, de mis heridas? ¿Qué sabrá ella? Ella, que nunca ha temblado, que nunca se ha sentido culpable por existir, que nunca ha querido arrancarse la piel a pedazos. Ella, que siempre ha tomado sus propias decisiones, que siempre ha sabido mantener el control. Ella, que no sigue llorando algunas noches, que no sigue pensando que todo fue culpa suya aunque en el fondo quiera saber que no fue así. A ella no se le revuelve todo por dentro cada vez que recuerda. Yo en cambio sigo ahogándome y al mismo tiempo, queriendo saltar. Porque por mucho que lo intente siempre termino siendo tan yo que me da miedo: al fin y al cabo siempre he sido mi mayor enemiga.

Vivir en su mundo es eso: una gran mentira. Una ilusión donde todos miran hacia el otro lado y fingen que no existe nada desagradable, que no existen duendes de las tinieblas ni fantasmas del alma. 
La Orden de la Academia Spence.

12 comentarios:

  1. Me quedo con eso último, y es que nuestros mayores enemigos somos nosotros mismos.
    Sin embargo, no es el hecho de tener una herida el que hace que esa herida pueda volver a abrirse.Que esa herida pueda volver a abrirse,simplemente depende de si tú crees que puede abrirse.
    Las inseguridades,los miedos, y los recuerdos, abren heridas, heridas que te harán sangrar a chorro.

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  2. Que por mucho que una persona intente ponerse en las coordenadas exactas en las que te encuentras no podrá, y por mucho que tú intentes ponerte en las suyas tampoco podrá ser. Pero a veces las cosas se ven mejor con un poco de perspectiva que desde el caos del problema.
    Y es verdad eso de que en muchas ocasiones, nosotros mismos somos nuestros mayores enemigos.

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  3. Somos nuestros más grandes enemigos, y tb nuestros peores críticos, pero sólo así podemos recomponernos y mejorar.
    Todos tenemos épocas en las q andamos perdidos, sin saber q hacer o q dcir.
    Yo te aconsejaría q dejaras salir todo lo q tienes dentro, no lo reprimas porque eso luego hace herida y puede volverse contra ti cuando menos lo esperas.

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  4. Es un sentimiento realmente desagradable, créeme, te entiendo. Esa impotencia de no ser dueña ni siquiera de tu propio estado de ánimo. El amor a veces es así, te esclaviza y, a la vez, te puede hacer sentir la persona más dichosa de este mundo.
    Un texto genial aun siendo triste por lo que cuentas, me encanta cómo escribes :)

    Nos leemos imposiblesinoeresyo.blogspot.com.es

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  5. Ese sentimiento, cuando te desmoronas, es lo peor que se puede experimentar. Sin embargo, creo que muchas veces somos nosotros mismos los que lo creamos y acrecentamos. Es duro sentirse así, débil y vulnerable, pero supongo que eso nos hace apreciar más los buenos momentos.
    Un besín <3

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  6. No eres tu mayor enemiga... créeme, eso sólo lo pensamos cuando estamos tambaleantes cuando razón-corazón no van a la vez, pero necesitamos a ambos y a nosotros mismo....

    Animo, los cambios no son fáciles, cambiar de estado siempre requiere mucha energía

    besos abisales

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  7. Qué sencillo sería pasar de todo y matar ese sentimiento.

    Pero nuestros miedos, dudas y demás cosas nos hacen ser nosotros.

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  8. Me quedo con todo el texto pero sobre todo con esta frase: "Tengo miedo de que mi valentía aparente se desvanezca en cuestión de segundos, porque nunca supe ser realmente valiente cuando estabas cerca". Y decirte que parece que te has metido en mi cabeza y descrito exactamente como me siento es quedarse corta.

    www.vamosafumarnos-la-ciudad.blogspot.com

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  9. La peor enemiga que una puede encontrarse es su propia mente. Por desgracia, todavía no sé como vencerla. Así que no puedo ayudarte con eso. Supongo que debería aconsejarte que seas fuerte, pero tampoco sé como puedes conseguirlo.

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  10. Quizá el remedio sea eso tan antiguo de enfrentarse a los propios miedos, a ver qué se es capaz de sentir en esos diez segundos de miradas, ver si la herida se abre o ver si quizás la herida nunca se había cerrado.

    Nunca se sabe, a veces la gente que parece más segura lleva solo puesta una máscara y quizá lo esté pasando peor aunque lo exteriorice menos. El mundo está lleno de gente que finge felicidad y llora por dentro, de sonrisas que ocultan lágrimas.

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  11. Muy a menudo somos nosotros mismos el peor enemigo... Habrá que acostumbrarse a soportarnos...

    Un beso!

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  12. Hola, me ha gustado mucho, la verdad es muchas veces a quien más tememos es a nosotros mismos y es algo que deberíamos aprender a controlar, pero por otra parte si lo controláramos no podríamos equivocarnos.

    Te dejo mi blog por aquí, pásate si quieres estoy empezando y me gustaría que me dieras tu opinión (:

    http://borderingonperfection.blogspot.com.es/

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