23 de julio de 2012

Nada.

Y de repente, lo supe. Había cometido el error más grande de todos. Había pensado que sería para siempre. Y ya no quedaba nada. Nada en tu corazón, nada en tus ojos, nada en tus labios, nada en tus manos. Una vez más había sido demasiado idealista, demasiado estúpida, demasiado idiota. Alguien debería recordarme de vez en cuando que las cosas no siempre salen como uno quiere.




7 comentarios:

  1. De hecho, las cosas casi nunca salen como uno piensa y quiere...

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  2. Nada. Esa palabra esconde un todo, demasiado grande.
    Y las cosas... bueno, las cosas nunca obedecen correctamente.
    Un beso :)

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  3. Es verdad que las cosas nunca salen como uno cree, como se planean, pero es eso lo que evita la asfixiante rutina.
    Sea como sea, mereces algo perfecto, lo esperes o no :)

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  4. dEsoRdeN, ¿casi nunca? Jo. Prefiero pensar que es un 50% de las veces...


    Luna Violeta, nada es una palabra tan horrible como nunca. Nada en realidad creo que no existe.


    Yellowprincess, no te creas. Mis planes se alejan bastante de cualquier cosa rutinaria o asfixiante.

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  5. Eres una optimista, pero eso es bueno. Los pesimistas son unos malditos amargados. Y los realistas escasean

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  6. Ya lo cantaban los Rolling Stones, no siempre puedes conseguir lo que quieres.

    De todos modos, el idealismo y la esperanza es lo que nos llevan a hacer cosas. El fracaso nos tienta a veces para que dejemos de movernos, para que abandonemos toda esperanza, pero si le hacemos caso nunca conseguiremos nada

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  7. Pensar que es para siempre... no lo considero un error. Como mucho un posible pensamiento dañino a largo plazo.

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