21 de junio de 2012

Quería que te quedaras, pero no tenía derecho a pedírtelo.

- Cuando pronuncias algo en voz alta es como si se hiciese real.
- ¿A qué te refieres?
- A cuando algo termina. Y quizás también a cuando empieza. Pero sobre todo, cuando termina.
- ¿Por qué lo dices?
- Notamos cuando algo no funciona. Somos conscientes de que los caminos se bifurcan, de que tomamos direcciones opuestas. Conscientes de la falta de pasión, de los silencios incómodos, de las palabras vacías, de las miradas muertas. Conscientes de la imposibilidad de nuestras expectativas. Y sin embargo, seguimos adelante. Esperamos. Construimos cosas. Buscamos la felicidad en lo cotidiano. Nos intentamos convencer de que mañana puede ser diferente. Diseñamos futuros perfectos y olvidamos el presente. Seguimos caminando fingiendo que todo sigue igual. Hasta que lo pronunciamos en voz alta. Cuando dices algo en voz alta, cuando dices "esto se ha terminado", todo cambia para siempre y es como si ya no hubiera vuelta atrás. Entonces uno asume que ahora ya no es antes. Como cuando escribes un libro y lo publicas. Ya no hay vuelta atrás. Ya no puedes cambiar el final de la historia...


(... y era absurdo decirte "Quédate" cuando no sabía qué tenía que ofrecer)

(Pensad en mi mañana a eso de las 12. Cruzar los dedos, rezar si creéis en algo, o hacer un hechizo si soy magos. Os amaré eternamente)

9 comentarios:

  1. Suerte guapisima, aunque seguro que apruebas ya lo veras. Un besazo.

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  2. Mucha suerte el dia de mañana!!!!!, pero ya veras como apruebas!!

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  3. Muy cierto y muy acertada la canción.
    Sueeeerte, suerte y suerte! :)

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  4. Suerte guapísima que seguro que apruebas y sacas buena nota:)
    Un besitoo.

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  5. Ya han pasado las 12 pero espero que sea lo que sea te haya ido bien.
    (Estoy totalmente deacuerdo con tu escrito y me gusta mucho)

    Un beso :)

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  6. A veces preferimos no decir las cosas en voz alta, para engañarnos, para autoconvencernos de que todo sigue igual cuando la realidad es bien distinta. Pero aún así preferimos seguir pensando que no, que no ha terminado ni nada ha cambiado pese a que cuando nos demos cuenta de que no es así, nos hacemos más daño que si nos hubiésemos dado cuenta mucho antes.

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    1. Nos aferramos a la esperanza. Siempre. Supongo que es tendencia humana y supongo que en el fondo no es tan malo. Si la ilusión nos hace felices, ¿por qué no agarrarla? Ya llegará el momento de afrontar la realidad.

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  7. Cuanta razón. La de veces que vemos que algo se acaba y aún así seguimos insistiendo, pensando que igual se podrá solucionar y es como hacerle la respiración artificial a un cadáver. Sin embargo, hay mucha gente que se resiste a darse cuenta de cuando algo se ha acabado, simplemente por no haberlo verbalizado, porque de hecho hace tiempo que se ha terminado.

    Y sí, muchas veces nos aferramos a la esperanza. Como dijo aquel, de ilusión también se vive

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  8. Y que pasa cuando te resistes a tomar la dirección opuesta que deberías tomar

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