18 de abril de 2012

(In)sensibilidad


Estábamos a dos milímetros de distancia, pero si estiraba el brazo no podía tocarte. Podía rozar tu piel, pero no tocarte a ti. No te sentía. Nos separaba un kilómetro y medio de miedos y dudas.
Se te ocurrió quitarme la camiseta, a ver si bajo la ropa pegada a mi piel podías encontrarme. Yo te quité los pantalones despacio. Queriendo encontrarte y deseando que fueras como quería que fueses, como siempre habías sido. Mordiste suavemente mi pezón derecho mientras acariciabas con dulzura mi pelo. Pero no sentí nada. No sentí nada, era como si ... como si... yo que sé. Fue extraño. Tú, que antes eras capaz de conseguir excitarme con las yemas de tus dedos acariciando simplemente mis manos. Y noté que yo tampoco era capaz de excitarte a ti. O por lo menos, no de una forma especial. Te ponía de la misma manera que te podría poner cualquier otro cuerpo. O ni eso. Quizás tocándote viendo una película porno fueras capaz de adquirir el mismo grado de placer. Y sentí que no quería sentir eso el resto de mi vida. No quería que todas las veces fuesen sombras del reflejo de aquella primera vez que decidimos hacer cosas prohibidas. No quería que el roce de nuestros cuerpos fuese una actividad más al lado de la ducha o la siesta. No quería eso. No, no, no.
Y después pensé en mis padres. En que nunca les había oído follar por las noches, y eso que me tuvieron bastante joven. En cómo mi madre se ponía escotes y mi padre era capaz de leer el periódico mientras ella le sonreía y le contaba su vida. Pensé en mis abuelos y sus discusiones constantes, y cómo dormían en habitaciones separadas bajo el mismo techo, y pensé en que no podía haber nada más triste en el mundo. Pensé en mi tío, y en cómo el deseo se apoderaba de su subconsciente y de su consciente, en cómo deseaba, pero no a mi tía. Pensé en todo eso y pensé que no lo quería, no quería eso. No, no, no.
Tuve miedo. Miedo a ser yo la equivocada. Miedo a que eso fuera lo normal. Miedo a que el principio siempre fuera más intenso que el final. Qué aburrimiento. Justo al revés que en las películas. ¿Te imaginas una película en la que el principio fuese magnifico y cada vez se hiciese más y más insufrible hasta llegar a un final insípido? Pues yo no quería que mi vida fuese así. Como una de esas películas que siempre quería abandonar antes de llegar al final. 


5 comentarios:

  1. ¿No será que las películas nos han afectado demasiado?

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  2. En una relacion hay que saber mantener la pasion y hacer cosas nuevas. Es dificil pero como tantas otras cosas.
    Ah, y bonitas piernas.

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  3. A veces la vida no es como esperabamos, el sentir es una de las sensaciones mas placenteras de esta vida, creo que en el momento en el que ocurre eso que describes lo mejor es dejarlo para no hacer un daño que luego seria irreparable aunque la gente soporta esa indiferencia, yo no podria. Un besazo.

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  4. Creo que antes de hacer daño o mostrar indiferencia,es mejor dejarlo o apartarlo.

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  5. Me encanta la entrada Cris. Me parece una reflexión increible. Yo creo que nadie quiere eso. Y de echo creo que lo más normal es no quererlo y luchar para que no pase.

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