9 de abril de 2012

Cosas que no quiero olvidar.

Hay cosas que no quiero olvidar. Como la primera vez que te vi. Enseguida pensé que eras demasiado simpático y yo demasiado borde y que jamás llegaríamos a ser amigos. O aquella primera noche. Recuerdo que llevaba un vestido negro que me dejaba semi-desnuda cada vez que me daba por ponerme a correr. Que tú llevabas una camiseta fea y nada más verte pensé que me había arreglado demasiado, y que tú debías haberte arreglado un poco más. Me acuerdo también que lloré como una niña pequeña perdida en una ciudad demasiado grande, y tú te sentaste a mi lado intentando quitarle importancia al asunto, como solías hacer. Y dimos muchas vueltas, y hacía frío. Recuerdo que la primera vez que entré en tu habitación pensé que era como un mundo a parte, tan bonita, tan diferente, tan tú. Me gustaba descubrir cada pequeño detalle porque era como descubrirte a ti. Recuerdo tus camisetas enormes y la comodidad de pasear con ellas por tu casa fría y a la vez caliente. Recuerdo el tacto de tu cuerpo y ese magnetismo que impedía que estuviésemos a menos de dos centímetros de distancia. También lo mucho que odiabas morir de calor en mi cama pequeña y lo mucho que me gustaba a mi. Recuerdo que me gustaba incluso tu sonrisa de idiota. Recuerdo que te enfadabas conmigo, que eras demasiado duro, que te odiaba por ello, que tenía miedo, que eras incapaz de verlo. Recuerdo que me gritaste y me hiciste llorar muchas veces, pero en el fondo siempre supe que lo hacías porque no podías soportar que me hiciese daño a mi misma y eso me gustaba. Recuerdo el primer día que sentí que te importaba, que me necesitabas, aunque los verbos importar y necesitar me sonaban demasiado extraños al lado de tu nombre. Recuerdo mi cara de ilusión cada vez que sonaba el teléfono y eras tú (y como se me rompió un pedacito de corazón cuando decidí eliminarte de favoritos). Recuerdo que me gustaba que metieras la pata porque así no tenía la maldita sensación de no estar a la altura cuando era yo la que fastidiaba todo. Recuerdo que el estar a tu lado cada día se convirtió en algo natural, que por primera vez tuve ganas infinitas de ver a alguien, que por una vez en la vida pasábamos la tarde juntos y al llegar la noche quería terminar en tu cama o que terminases tú en la mía. Por una vez en la vida había algo que no me dejaba indiferente, no me dejabas indiferente. Recuerdo que patinábamos, intentabas que no me cayese y cuando lo hacía, me ayudabas a levantarme. Como en la vida real. Recuerdo cuando empecé a desconocerte. Cuando pasó el tiempo y la distancia creció sin que nos moviésemos del sitio. Recuerdo cuando tus abrazos dejaron de dar calor y la magia dejó de hacer efecto. Recuerdo que nos empeñamos en hacer que pareciese que no era así. Que lo único que quedaba de todo eso era pasión y que sabía a poco después de lo indescriptibles que habíamos sido. Recuerdo los largos paseos por Madrid, dando vueltas sin ir a ningún sitio, perdiéndonos para volver al punto de partida mientras en nuestra conversación ocurría un poco lo mismo. Recuerdo sentir que eras como un extraño, que me había cansado de ti, que tú te habías cansado de mi, que ya nada importaba, que el amor se había convertido en simplemente sexo. Que tu compañía empezó a ser como una tirita para tapar una herida demasiado profunda. Que dejé de confiar en ti. Que empezamos a correr a ritmos diferentes, que tú querías seguridad y comodidad y yo necesitaba sorprenderme cada mañana. Recuerdo que dolía aquella sensación. Recuerdo que sólo quería que déjase de doler. Recuerdo que el dolor fue disminuyendo. Recuerdo que pensé que quizás nunca volvería a sentir lo mismo. Que el dolor se fue apagando y tenía miedo de volver a verte y volver a sangrar...
En realidad no sé por qué no quiero olvidarlo. Quizás aprendí a quedarme con lo mejor de ti porque quedarme con lo peor dolía demasiado... 


6 comentarios:

  1. que maravilla saber que también te gusta Marwan..
    un abrazo!

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  2. Por experiencia propia te digo que hay cosas que es mejor no olvidar. Que aunque nos doliera en su momento, nos sirvió para tomar ciertas decisiones.
    Yo siempre me quedo con lo bueno de todo lo que me ha pasado en la vida, pero jamás olvido todo lo que he sufrido por alguna persona por el mero hecho de que me sirva para el futuro.

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  3. Sólo por haber vidio esos momentos tan intensos y mágicos ya habrá valido la pena. Que te quiten lo bailao... y que te sirva para el próximo baile

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  4. donde pone 'vidio', queria decir 'vivido', claro. Cosas de escribir rápido... :P

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  5. Creo que has aprendido algo muy bueno que yo he tardado mucho tiempo en hacerlo y es en quedarte con las cosas bonitas vividas y lo otro apartarlo de ti, no olvidarlo porque lo que hace daño duele y lo que duele no se olvida, pero si avanzar como persona que es lo mas importante. Un besazo. (este caos no es tanto caos como parece ehh)

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  6. No es necesario olvidarli todo cuando algo acaba,hay que estrujar todo sea bueno y malo que no es poco ya que de todo se aprende.


    Un abrazote

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