1 de febrero de 2012

Un oso de trapo.

- Oye, oye. Escríbeme una historia.
- ¿Una historia? ¿Sobre qué?
- Una historia de amor.
- ¿De qué tipo de amor?
- Jo, pues ya sabes. Escríbeme mi historia....
- Érase una vez un chico de piel manchada con el pelo estropajoso....
- Eh, Cris. No te pases...
- Jo, es que hoy no me apetece escribir historias de amor... además, no me gusta escribir TU historia.
- Bueno, bueno. Deja de darme excusas...
-Pero sí. Hoy te voy a escribir un cuento. Pero no va de príncipes. Tampoco va de princesas.
- ¿Y de qué va?
- Shhhhhh. Escucha... Va de dos chicas. Se llaman Summer y Caty. Son amigas. Pero amigas en negrita, ya sabes. Cuando escribes algo en negrita es que es de lo más importante de toda la historia. Summer era algo alocada, bromista, graciosa.... Caty era más bien reflexiva y un poco peculiar. Cuando se conocieron, Summer soñaba con un príncipe azul. Caty solo quería que ciertas cosas dejasen de doler. A simple vista, parecía que tenían poco en común pero a su manera, cada una buscaba alcanzar la felicidad. El tiempo pasaba, las cosas cambiaban, pero seguían estando ahí. En conversaciones esporádicas, en tiempos ausentes. Sabían que podían contar una con la otra. Sabían que, si se necesitaban, estarían.
-Eh, pero... ¿y qué pasó? ¿Encontró Summer al príncipe?
-No, no lo encontró.
-Jo, ¿por qué?
-Porque Summer se merecía algo mucho mejor que un príncipe. Se merecía un oso de trapo.
-Oye, oye. No quiero acabar con un oso de trapo.
-Eh, no olvides que no eres tú. Es Summer.
-Vale, vale. ¿Y Caty? ¿Dejó de doler?
-Eso es otra historia. Pero dejemos de hablar de Caty. ¿No me vas a preguntar por qué Summer se merecía a un oso de trapo?
-¿Por qué?
- Porque no existen dos osos de trapo exactamente iguales, y pocos se paran a mirarlos. No todos los niños tienen la suerte de tener uno. Los príncipes azules, en cambio, vienen hechos de fábrica. Son como los Ken. Están en casi todos los pasillos de las jugueterías. Hay miles iguales. Quien lo quiere, termina teniéndolo. Juegas dos días con ellos y después, te cansas. En cambio, cuando te regalan un oso de trapo, no te gusta. Pones mala cara. Pero después, no puedes evitar dormir con él cada noche. Incluso cuando te haces mayor. El oso de trapo es ese juguete que jamás tiras, ese que siempre está. A veces te da verguenza reconocerlo. Pero si tuvieras que salvar una sola cosa, sería el oso de trapo.
-Summer se dio cuenta de que nunca había querido un príncipe. En realidad, quería un oso de trapo.



(Porque yo quiero que algún día Sandra encuentre a su oso de trapo).

10 comentarios:

  1. es precioso, la verdad es q un prototipo nunca es bueno

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  2. Yo tengo un perrito que no parece un perrito, de color naranja y bastante feo, que a pesar de tener ya 20 años lo quiero como no puedo querer a otra cosa. Me dolería lo más grande que se perdiera. En cambio los kens de mi infancia... vete tú a saber dónde estarán.
    No me gustan los príncipes azules. Prefiero abrazar a que me abracen.

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    1. En mi caso... soy incluso más rara. Yo tengo un cojín rosa blandito de esos que ponen "eres genial" y con brazos. a lo largo de los años se ha roto varias veces, con lo que ha ido perdiendo bolitas y está cosido por 800 partes (yo decía "operado"). Ahora a penas es un trozo de tela, además de estar muy gastado por el paso del tiempo, con manchas... pero le tengo cariño. Ken, solo tuve uno (submarinista) porque no me gustaban demasiado, tenían cara de niña. Y no sé ni dónde está.

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  3. Ummm, no te conozco y la verdad es que me hubiera gustado, porque has contado (como buena mujer que eres) una historia de ti ,de tu amiga, de todo, mezclado con esa dulzura que has querido darle, y la verdad es que te ha quedado genial. Como digo siempre escribimos lo que sentimos, hacemos lo que pensamos, en definitiva somos como somos en realidad (toma ya lo que me ha salido). Un besazo.

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    1. Oh. Mi amiga siempre me pide historias. Y siempre se las escribo. Pero esta vez me apetecía darle un toque diferente :) y sí, acertada conclusión. Deberías hacerte filósofo o algo así :p

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  4. Es precioso, ay. Me has puesto a pensar qué quiero yo realmente. ¿Mi príncipe azul o mi oso de trapo? Y yo que creía haber llegado a una firme resolución, ahora no sé qué hacer.

    ¿Me dejarías copiar esta bonita historia -o un fragmento de ella- en mi blog? (Citándote, dándote créditos y mil alabanzas, of course).

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  5. Es precioso! Y es verdad, cuando tenemos algo perfecto no lo queremos.
    Todos somos perfectamente imperfectos

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  6. Creo realmente que podría llegar a querer a esa tal Caty muchísimo y espero que haya dejado de doler, que el dolor haya disminuido o por lo menos, que Summer estuviera a su lado siempre y para lo que necesitará. La historia de estas dos amigas me resulta un tanto conocida y creo que tendrá un bonito final, porque no tendrá dicho final. Dicen que la distancia rompe relaciones y amistades... bla bla bla... cuentos chinos!!! yo creo que la distancia refuerza las amistades, y es cuando se demuestra que es de verdad :)

    Firmado: tu fiel y mayor admiradora

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