10 de febrero de 2012

No sé...

No sé cómo explicarte las cosas que ni siquiera yo entiendo. No sé cómo decirte que no sé muy bien qué es lo que siento. Me encantaría no dudar. Me encantaría sentir algo que me hiciese no pensar, saltar al vacío. Esa fuerza imparable. Pero hace frío, y me voy haciendo chiquitita, diminuta. Y se me encoge el corazón, a punto de explotar, lleno de sentimientos que mueren antes de salir al exterior. Y se me humedecen los ojos y me tiemblan las pupilas. Y solo quiero que alguien me abrace y se vayan lejos todas estas contradicciones de las que estoy formada.

8 comentarios:

  1. Buf!! la verdad, es que aunque parezca que tengo todo claro, siempre tengo dudas, siempre cambio de opinión, y al final, no sé que siento.

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  2. Me pasó lo mismo que a ti, todos esos juguetes lujosos fueron a parar a manos de otros niños. Pero mis peluches preferidos, los más rotosos y viejos, todavía me acompañan cada noche.

    Yo no te puedo dar un abrazo, mis osos tampoco. Pero podrías pedirle a tu cojín con brazos que te de uno. Quizás, eso sirva de algo.

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  3. Sé por tus comentarios que eres de las que expresar sentimientos es algo que deberíamos hacer,por muy inútiles que parezcan.
    Yo creo que a veces,no hace falta hacerlo,con disfrutar de ellos sobra.
    Pero para eso hay que estar seguro de lo que uno siente.
    Lástima que no lo sepamos siempre..o al menos...a mi me pasa...

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  4. Siento exactamente lo mismo. Es precioso darte cuenta de que alguien siente lo mismo que tu, y decide expresarlo de la forma que más te gusta: disfrazando sus pensamientos de metáfora.

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  5. A veces me planteo lo feliz que llega a ser la gente que no piensa, que no se plantea todas estas cosas. Mientras más pensamos a veces menos vivimos y más nos angustiamos. Es una pesadilla constante.

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