20 de febrero de 2012

Dolor.

- ¿Te acuerdas cuando me preguntaste que por qué lo hacía?
- ¿El qué?
- Lo de cortarme.
- Sí. Me dijiste que no lo sabías.
- En realidad sí lo sabía. Lo sabía porque quería con todas mis fuerzas sentir algo. Dejar de ser hermética. Quería sangrar y morir ardiendo, pero no resquemaba. Lo único que hacía que supiera que estaba sangrando era verla ahí, de color rojo, resbalando por mis dedos. Quería sentir y no podía. Quería que me sangrasen los brazos, los nudillos, las manos, la garganta, el corazón, el cerebro... Saber de alguna manera que aún era una persona, que no había conseguido de verdad acabar con mi lado humano. Pero no. Ni escocía, ni quemaba... nada. ¿Sabes lo que me hizo sentir?
- ¿Qué?
- Una mirada, un par de palabras y un conjunto de casualidades. Desde entonces sé que el amor es mucho más poderoso que el odio, el placer siempre tendrá más fuerza que el dolor.


(He aquí la explicación de porque los 18 de febrero son tan especiales. Especiales por casualidad.)

3 comentarios:

  1. A veces se hace porque una se odia a si misma. Y es jodido, porque en realidad no duele lo suficiente para olvidar el autodesprecio, y se sigue y se sigue hasta que se notaba la piel latiendo. Con el tiempo te reconcilias un poco contigo misma y más tarde... no es lo mismo. Ya no te odias con pasión destructiva, es algo más pasivo. Hay formas en las que puedes joderte a ti misma mucho más efectivas que cortándote.

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  2. Me encantan este tipo de entras,otra tuya que va a mis favoritos...
    No puedo añadir nada más porque sería en vano.
    Con lo que te he dicho me conformo.

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  3. Me ha gustado el párrafo, pero con todo no logro entender a los borderline. Por qué el afán de hacerse daño? Qué logran con ello? Por qué no expresar sus preocupaciones? El cuerpo no tiene la culpa de contener a un alma tan contaminado de autodesprecio como dice Yuna.
    Besitos!
    Rizel

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