7 de enero de 2012

Una pizca de caos en un día de tristeza infinita.

Días raros. Días de vacíos inmensos y tristeza infinita. Si no sabemos que existen los monstruos, no pueden darnos miedo. Esa es la parte positiva de ser pequeños. Pero al mismo tiempo, sintiéndonos valientes nos volvemos vulnerables. Por mucho que no los veas, por mucho que no creas en ellos, están ahí.
Está claro. Yo no esperaba que las cosas salieran como salieron. No quería derramar tantas lágrimas. No quería tener la necesidad de construir muros de piedra bajo los que esconder un cuerpo frágil, siempre próximo al peligro de derrumbe. Pero fue así. Daño, dolor y solo querer que deje de doler. Hay varios tipos de golpes. Los que te hacen un pequeño rasguño y los que te matan, y cuando piensas que ya no puedes sentir más, descubres que se te sigue oprimiendo el pecho y los músculos se te desgarran. Y yo sentí ese dolor. Superé mis límites y llegué a no ser consciente de que me estaba ahogando. Y, ¿qué mas da? Es pasado. Lo que pasó, pasó. Desconfías y empiezas a ver las cosas de otra manera. Dejas de creer en la bondad y en sentimientos similares y los "para siempre" empiezan a darte miedo. Miedo, miedo, miedo. Adiós a la valentía y al coraje. Cuando aprendes a perder, descubres que te da miedo poseer algo que después te van a arrebatar. Y vives con más intensidad cada segundo, por si se agotan y desaparecen. Pero no puedes vivir de recuerdos. No puedes dejar que el pasado eclipse al presente y te arrebate el futuro. Estás aquí, asustada, débil, pero deseando vivir. Deseando volver a creer en la magia. Y entonces, con tu armadura, con tu precaución, con ese pasado que hace que seas como eres, vives el hoy y piensas en el mañana. Y te enamoras y luchas porque sea palpable, y haces planes, y miras las estrellas, y recorres un camino de corazones mientras escuchas una melodía y piensas que ese sentimiento siempre estará en "stand by".




*Hacía mucho que no reinaban el caos y las palabras incomprensibles por aquí. Ya tocaba.

3 comentarios:

  1. Todo eso... con el tiempo se vuelve al go temporal. No digo que se olvide eh? Sino que aprendes a convivir con ello, aprendes a volver a ser valiente porque entiendes que todavia hay personas que merecen la pena... solo que ya no te atreves a arriesgar tanto como la última vez. A lo mejor sales de tu muro de piedra, pero sigues manteniéndolo en pie por si acaso... ya no te atreves a hacer que desaparezco, pero si a volver a sonreír, a sentir, a enfrentarte a los monstruos y a castigar a las lágrimas a estar encerradas en algún sitio por ahí perdido. El miedo nunca es bueno.

    Anímate bicho, que el dia que nos juntemos te quiero con una sonrisa perfecta y por supuesto sincera! Un beso

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  2. Eres mejor que tu pasado, tendrías que creer más en lo que eres en el presente y quizá haya magia en el futuro. Asustada, débil, pequeña... Ni hablar. Eres también más que todo eso.

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