19 de diciembre de 2011

Lo que más duele.


Lo que más duele de todo esto es asumir que después de sortear mil obstáculos terminamos tropezando con nosotros mismos. Buscábamos excusas, justificábamos nuestros miedos de forma coherente. Encontramos fórmulas matemáticas mediante las que nuestra definición siempre terminaba siendo una de esas indeterminaciones que no se pueden resolver. Nos esforzamos al máximo en simplificar. Tachamos y tachamos, inventamos reglas y experimentamos con todas las combinaciones posibles. Y al final, ¿qué? Tú y yo ahí. Capaces. E incapaces al mismo tiempo. A la hora de la verdad fallamos. Y fallamos tanto y tan fuerte que no hubo forma alguna de salvarlo. Ojalá el mundo se hubiese caído en aquel instante. Ojalá hubiese pasado algo, cualquier cosa que nos permitiese decir "no fue nuestra culpa". Pero no. Éramos eso. Tú y yo.

7 comentarios:

  1. Es que nosotros mismos somos nuestro peor obstáculo casi siempre... hasta que la cosa cambia. Nunca se sabe cómo ni cuándo. O si llega a cambiar...

    ResponderEliminar
  2. Te leo todos los días. Me encanta tu blog, creo que es el único que leo diariamente.
    Es genial
    un beso:)

    ResponderEliminar
  3. Estoy de acuerdo con @Juan no existe mayor obstáculo que nosotros mismos,a veces por miedo,por verguenza,por lo que sea...
    Hasta que un día no sabes cómo ha desaparecido.

    ResponderEliminar
  4. Me encanta, cada día que te leo me gustan más tus palabras.

    Y sí, somos siempre nosotros los culpables aunque queramos demostrar lo contrario. A veces, uno mismo puede llegar a ser el problema, pero bueno sí es verdad que, con un poco de esfuerzo, eso se puede remediar.

    Un beso & gracias por pasarte!!

    ResponderEliminar
  5. Me encanta! <3 tus palabras son siempre preciosas

    ResponderEliminar
  6. Guauuu! Me ha emocionado! Me siento tan identificada con esta entrada ! Buf! A mi me paso lo mismo... ese mido hizo que perdiera mi gran oportunidad, y pobre él, que tubo que aguantar que le hiciera daño, pero haría lo que fuera para volver al pasado y no equivocarme, pero aun así, no se como, cuando estoy en el mismo sitio que el, me sigue mirando a cada segundo con una sonrisa de oreja a oreja! Un gran beso :D

    ResponderEliminar
  7. Me gusta la metáfora matemática para la relación. Siempre he sentido que al final esto del amor termina convirtiéndose en algo bastante funcional.

    Me ha parecido que tienes una narración interesante y creo que me haré un tiempillo para leer tus entradas más viejas. Ya verás mis comentarios pululando por allí.

    ¡Saludos!

    ResponderEliminar