20 de noviembre de 2011

Yo mataré miedos por ti.

A noche volví a tener cinco años. Escribí mi diario y leí un cuento debajo de la manta alumbrada por una luz tenue, y volví a creer en las hadas. No suelo comprarme cuentos infantiles pero este, de Santi Balmes (Cantante de Love of Lesbian), llevaba por título "Yo mataré monstruos por ti", una frase de una canción a la que tengo especial cariño por diversos motivos. Pongo aquí los fragmentos que me hicieron pensar:
-¿Cómo serán los monstruos de grandes? Yo, en comparación a una hormiga, soy una gigante, pero, ¿y si el monstruo fuera tan grande como tú? ¿Qué podría hacer yo?
-Llamarme- le dijo su padre- Escúchame. Yo mataré monstruos por ti.
-¿Cómo? -Dándote una idea para que no tengas miedo, Martina. El tamaño de los monstruos dependerá del miedo que les tengas. Si te sientes valiente, verás el monstruo pequeño y cobarde.


-Escucho a esa niña ruidosa, pero no sé cómo es. ¿Y si fuera tan grande como tú? ¿Que podría hacer?
- Llamarme.- Dijo su padre- Yo mataré miedos por ti. ¿Sabes? El miedo es elástico, como un chicle. Se hace pequeño, hasta desaparecer, cuando tú creces.


Puede ser cierto. Quizás el miedo sea algo que podemos controlar. Al fin y al cabo las cosas tienen la importancia que nosotros les damos. Para algunas personas comer es un infierno y para otras un placer. Hay quien se derrumba con un suspenso y quien piensa que la vida sigue. No todos estamos hechos de la misma pasta. Esto lleva a pensar que sí, que es cierto que los monstruos son tan grandes como nosotros permitamos que sean. Pero el miedo no es sino un sentimiento más. ¿Pueden los sentimientos controlarse? No sé contestar esa pregunta. La lógica y las reflexiones anteriores me llevarían a responder con un claro sí. Sin embargo, una parte de mi subconsciente se empeña en que no. Los sentimientos, positivos o negativos, cuando son reales te agarran, te arrastran, te salpican, te atrapan, te destruyen, te vuelven loco, cobarde, preso. Si sientes, sientes y no hay más. Quizás por eso siempre tengo miedo. Porque en el fondo de mi corazón me dejo llevar, por mi incapacidad de control y de decisión. Siempre seré diminuta al lado de un monstruo. Pero intento crecer, crecer para ser más grande o pedir ayuda para que alguien mate miedos por mi. Y así, confiando en los demás, creyendo en los polvos mágicos porque no me queda otra opción, consigo creer en mi. Y pensar que la respuesta a la pregunta anterior es que quizás, todo depende. Pero si depende, yo elijo que en mi caso pueda controlar mis miedos y sea posible que maten monstruos por mi, y matarlos también por mi misma.

4 comentarios:

  1. Gracias por pasarte por mi Blog tan a menudo. A ver si me pongo al día con el tuyo. Que ultimamente ando super escasa de tiempo. Un beso. :)

    ResponderEliminar
  2. Síiiii, los miedos pueden controlarse. Todos los sentimientos pueden controlarse. Según la capacidad de cada persona. Un cosa es ignorar (algo imposible) y otra controlar.

    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Pues a mi me gustaría ser capaz de controlar mis miedos y mis sentimientos, porque la única forma que tengo ahora mismo de hacerlo es ahogándolos en las profundidades de mi cabeza y pretender que no los veo.

    ResponderEliminar
  4. ¿Sabes que no veo incompatible sentir con esa fuerza y controlar los sentimientos...? Lo más probable es que cuando tú aprendas a matar monstruos por ti misma, te des cuenta de que los demás también pueden matarlos por ti. Y tú para quien quieras.

    ResponderEliminar