2 de noviembre de 2011

Un solo motivo.

Intento encontrar un solo motivo por el que creer en mi misma, en mi capacidad para sortear los obstáculos, en mi habilidad para conseguir mis propósitos. Pero no lo consigo. Al fin y al cabo, siempre fracaso. Creo que voy a empezar a romperme.
Soy incapaz de dar un paso adelante, y la tentación de darlo hacia atrás es fuerte. Quizás me estuviera matando pero no me daba cuenta de ello. El dolor en la inconsciencia no duele. Era insensible, indestructible. Pero de repente alguien, algo hace que salgas de ahí. Que asumas que tienes un problema. Y piensas que todo va a ser sencillo, pero no lo es. Todo es cada vez más imposible, más doloroso, más oscuro.
El problema de la dualidad es precisamente ese. Que una parte de ti dice sí y la otra dice no, y una de las dos nunca está conforme. Que cuando una está satisfecha, la otra llora. Y si intentas buscar el término medio, terminas así. En un estado insoportable de decepción. En un estado en el que por momentos te apetece terminar con todo, exterminar el árbol por la raíz. Y siempre hay un motivo por el cuál no lo haces pero... ¿y si la ceguera vence la batalla y no ves ese motivo?

3 comentarios:

  1. Ya te dije una vez que lo único que no me gusta de esa persona que tan bien sabe encontrar palabras es que hables de rendirte, de cortar árboles, de no ver más. ¡Nada de eso! Y cuando te digo que te tiendo la mano, te lo digo precisamente para esto, para ayudarte a encontrar razones, para que te creas lo que te digo y así te creas lo que de verdad eres (que no es lo que dices en esos juicios tan duros que te haces) y lo que puedes conseguir (que es mucho más de lo que quieres o puedes ver ahora mismo). Lo que pasa es que no sé cómo decírtelo. Aquí, cada vez que escribas algo, eso seguro. Si quieres más, en mi perfil tienes cómo contactar conmigo. Y te lo digo en serio, así que hazme el favor de hacerme caso...

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  2. La dualidad puede tener el problema bifurcar la voz en extremo, hasta no saber dónde quedo el origen, ni a dónde puede llegar...

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  3. Y si hubiera hecho esto... y si hubiera hecho lo otro... bah! arriesgar y equivocarse es un buen cóctel! a veces en ese riesgo no hay equivocación y hay sorpresas fantásticas!
    besazos!

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