4 de noviembre de 2011

Lluvia.

Llueve. Llueve y me doy cuenta de que tú y yo nunca tuvimos un momento bajo la lluvia. Todos los recuerdos bonitos salpicados por el agua son lejanos. Cuando las cosas van bien, me gusta esa sensación, me gusta inspirar el olor de la tierra mojada, transportarme tres años atrás, sentirme ahí, sentirles aquí... recordar. Sin embargo, en días como hoy la lluvia me produce nostalgia. Hoy es uno de esos días que borraría del calendario y no cambiaría nada. Uno de esos días en los que no me importaría que lloviese hasta que el agua cubriera toda la tierra y me ahogase. Uno de esos días en los que dormiría hasta que volviera a salir el sol.

1 comentario:

  1. No sé por qué, pero los días de lluvia suelen tener ese efecto. O producen una especie de felicidad... o te llenan de nostalgia y solo te entran ganas de meterte bajo el edredón para huir de todo... Para mí ayer también fue uno de esos días en los que deseeé que todo se cubriese de agua.

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