15 de noviembre de 2011

Dudas, dudas y más dudas.

No pido tener las cosas claras en todos los aspectos de mi vida, pero si me gustaría saber lo que quiero y confiar en mí, por lo menos en uno de ellos. Tengo miedo al pasado, al presente y al futuro. ¿Cómo elegir una carrera? Siempre me ha costado eso. Yo sabía lo que no quería (que no quería ser médico, ni abogada, ni ingeniera, ni fisioterapeuta), sabía las cosas para las que la cabeza no me daba (jamás hubiera llegado a filósofa, historiadora, geógrafa) pero jamás he tenido claro qué era lo que me gustaba o para ser más exactos, qué era lo que se me daba bien hacer. Porque sí, uno puede amar pintar por encima de todas las cosas, pero cuando te cuesta dibujar una casa con dos ventanas, olvídalo. Que sí, que una parte se consigue con esfuerzo, pero otra forma parte del talento. Lo cierto es que siempre he pensado que el tiempo iría simplificando las cosas, pero no. El tiempo, como siempre, me parece un enemigo. El tiempo, como en tantos otros asuntos, me hace sentirme cobarde.
¿Por qué estudio CAV? Para contestar a esa pregunta, nombraré un fragmento de mi diario, el 1 de Septiembre de 2009 "Empiezo mis estudios de comunicación audiovisual con la meta de cambiar el mundo, ejem, de escribir o dirigir películas que (me) hagan pensar y conocer (me) pero sin tener claro qué me espera el día de mañana (¿de verdad alguien puede tenerlo?)". Pues eso. Podría ampliar mi respuesta diciendo que me gusta el cine en general, y podría decir que en el año y medio que llevo de carrera, he descubierto que me interesa el montaje (una de las pocas cosas que he aprendido, ya que antes nadie me sacaba de hacer vídeos con fotografías de las vacaciones) aunque sea tremendamente lenta, y mencionar también el mundo de la fotografía en general, que me parece apasionante. Pero, me sacas de ahí y... ¿y qué? Todo es complicado.
Algunas veces pienso que me equivoqué cuando dejé artes escénicas. ¿Por qué lo dejé? Porque pensaba que la universidad sería diferente, porque me volví diminuta en un mundo enorme y me acojoné. Otras veces pienso que ahí, elegí correctamente. Que quizás me equivoqué cuando abandoné ADE. Y puede parecer absurdo plantearme esto, porque no me gustaba la carrera. Pero lo cierto es que tampoco me disgustaba, en absoluto. No me veía de contable, ni de empresaria, ni de nada, pero los problemas me entretenían y se me daban bien, y aunque en algunas asignaturas fallara, lo cierto es que en general conseguía sacarlo casi todo con un cuarto del esfuerzo que me supone aprenderme tres temas de historia. A lo mejor no se puede pedir tanto y hay que pensar un poco más en labrar un futuro. Que una carrera no te tiene que apasionar, sino simplemente dar de comer. ¿Quién sabe? El mundo es tan complicado.
Y después, retrocedo más y me digo a mí misma: ¿universidad? ¿y por qué universidad? Si hay miles de alternativas para la gente que no encuentra su futuro con nombre de grado. Módulos, cursos u otros medios de formarte para hacer lo que realmente quieres hacer. Pero la verdad es que casi todo eso quedó descartado en el momento en que supe que, si no era universitaria, jamás iba a estar a la altura de las expectativas que habían creado para mi. Y aunque pueda parecer ridículo, la decepción en los ojos de alguien a quién quieres también pica, escuece, quema y duele. Así que no me puedo quejar.
¿Qué hacer? Pues seguir adelante y confiar que aunque jamás llegue a estar del todo segura, aprender aprenderé y lograré encontrar mi lugar en el mundo, aunque sea a base de caminar. Porque cuando uno elige un camino, puede cambiar, pero llega un punto en el que dentro de las alternativas posibles hay que elegir la que más te atrae y confiar en que a lo largo del sendero las flores irán adquiriendo tonalidades más vivas.

3 comentarios:

  1. Efectivamente, sigas el camino que sigas vas a aprender muchas cosas, a agradar a la gente que te quiere y a encontrar tu lugar en el mundo. Pero me tienes que hacer un favor, con calma y con tiempo (sí, con tiempo, ese que aquí va a jugar a tu favor): te tienes que dejar de sentir tan pequeña cuando las cosas fallan. Así el camino se recorre mejor.

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  2. Pues a mi la gente sin dudas, con las cosas claras, me da mucho miedo. Quiero decir, hay taaantas opciones, tantas posibilidades... ¿cómo elegir? ¿Cómo saber lo que va a pasar mañana? Me parece bien saber qué dirección se quiere tomar, pero la gente con toda su vida planteada desde los 15 años no me gusta.

    Yo estoy en Filología Inglesa y me gusta mucho mi carrera, pero no sé qué hacer cuando la termine. ¿Profesora? ¿Traductora o intérprete? ¿Trabajar para una empresa, o dando clases en el extranjero?
    De momento sigo adelante, esperando que las posibilidades vayan surgiendo e ir eligiendo las que más me convenzan.

    Un beso.

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  3. Qué gusto volver por aquí.
    La vida está llena de caminos. Puede que escojamos uno equivocado, o 2, pero siempre terminaremos en el correcto.

    Besos.

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