9 de octubre de 2011

Tiempo muerto.

A veces uno se pone a imaginar otras historias y, por unos momentos, olvida la suya propia...


Tiempo muerto

1. Habitación de Juan. Interior. Día.

Vemos una habitación de tamaño normal, sencilla aunque algo desordenada. Está a oscuras, a excepción de la luz del sol que entra por una ventana semi abierta. En la cama, intuimos a alguien, tapado completamente con la sábana. Suena el despertador. Juan, un chico de 20-30 años de edad, sale de la cama y lo apaga. Se levanta despacio, con muecas de desgana en la cara. Busca las gafas en su mesita y se las pone. En la pared, un reloj con aguja corre mucho más rápido de lo normal, pero él no parece percatarse. Juan sale de la habitación.

2. Pasillo. Interior. Día.

Juan atraviesa el pasillo y entra en la primera puerta a la derecha. Vuelve a salir, ya duchado, peinado, con vaqueros y un jersey. Después camina hacia el fondo de la casa.

3. Cocina. Interior. Día.

Juan coge un café ya hecho y un croissant. En la cocina también hay un reloj, similar al anterior que va también mucho más rápido de lo normal.

4. Calle. Exterior. Día.

Juan camina, a un ritmo bastante acelerado. Se tropieza con un par de personas que también van deprisa. Ve a un mendigo y le tira una moneda. Se acaba el desayuno y tira los restos a una papelera. Llega a la estación de Atocha y entra.

5. Estación de Atocha. Interior. Día.

Juan camina por la estación. Se dirige a una tienda de regalos, entra.

6. Estación de Atocha, tienda de regalos. Interior. Día.

Juan echa un vistazo por la tienda. Finalmente, elige una goma de borrar gigante con la inscripción “For Big Mistakes”. Se acerca al mostrador.

Juan- Me llevo esto.
Dependienta- Oh, yo también me compré esta goma. ¿Quiere ver algo más?
Juan- No, no, tengo un poco de prisa. Así está bien.
Dependienta- Perfecto. Son 3,5. ¿Es para regalo? ¿Quiere añadir algo en una pegatina?
Juan- Sí, vale. Ponga “para Elisa”.
Le da el dinero. La dependienta sonríe.
Dependienta- ¿Es su novia?
Juan- Sí, es mi novia.
Dependienta- ¿Llevan mucho tiempo juntos? (Mientras, envuelve el regalo, escribe la pegatina...)
Juan- Bueno, un par de meses.
Dependienta- Que bonito. Espero que no decida borrarle a usted con la goma, ya sabe. Que nunca llegue a ser uno de sus fallos. Y que lleguen a tener hijos.
Juan- (Algo cortante, con expresión de disgusto). Sí, bueno, me tengo que ir.
Le entrega el dinero y sale apresurado de la tienda. Durante el tiempo que pasó dentro, también observamos que el reloj, detrás del mostrador, se ha acelerado.

7. Estación de Atocha,Vestíbulo. Interior. Día.

En el centro de la estación, espera Elisa, una chica rubia, que viste una falda y camisa lisas, bastante guapa, con el pelo recogido y sonriente. Durante toda la escena observamos también el reloj acelerado.

Juan- Estás preciosa. Te iba a comprar algo pero ya sabes, siempre voy con prisas y...
Elisa- Y como te dije que detestaba las flores, los bombones y los muñecos con pelo nunca sabes que regalarme. Lo sé.
Juan- Pues esta vez, vas a tener que tragarte tus palabras. (Saca el regalo del bolsillo y se lo da).
Elisa- (Nerviosa y feliz) ¿En serio me has comprado algo? Ai, Juan. ¿Qué es? ... (Mira la goma) oh, que bonita.
Juan- Ya sabes. No quiero saltarme las reglas. Nada clásico, ni romántico. Es para que borres todos los recuerdos que te hayan hecho daño. Y también lo que te dañe en un futuro. No quiero que te quedes con nada malo, ¿Vale? Quiero que seas feliz.
Elisa- Estás extraño esta mañana. ¿Te encuentras bien?
Juan- Sí, sí. Me encuentro perfectamente.
Elisa- Bueno, me toca decidir plan.
Juan- ¿Cuánto tiempo hace que no decido yo plan?
Elisa- (Juguetona) Ya sabes. Regla número 3. Yo siempre elijo plan.
Le coge de la mano y se dirigen al exterior.

8. Parque del Retiro. Exterior. Día.

Juan y Elisa pasean por el parque. Montan en barco, se hacen auto-fotos, sonríen, comen un helado a medias (De fondo suena música). Se va haciendo de noche.

9. Cesped del Retiro. Exterior. Anocheciendo.

Juan y Elisa se tumban en el cesped.

Juan- Me encanta tumbarme en el cesped cuando hace frío y observar las estrellas. Parecen pequeñas pero en realidad, son enormes. Algo enorme que se convierte en un punto diminuto por culpa de la distancia. Sin embargo, con un telescopio puedes sentir que están aquí al lado.
Elisa- Hoy estás excesivamente cariñoso y tan filosófico que me desconciertas. Me cuesta seguirte.
Juan- No, no sé. Simplemente pensaba... ¿Sabes? Te quiero. Te quiero cada segundo, aunque no te lo diga. Te quiero siempre, y siempre te querré.
Elisa- Venga, Juan. Que sabes que no me van esas historietas. No soporto los “para siempre”. No lo sabemos. No sabemos si mañana te vas a enamorar de otra persona. Ni si dentro de 75 años vamos a seguir queriendo compartir cama.
Juan- Elisa. Lo que siento por ti es de verdad y quiero que te acuerdes. Te amo. Y lo sé. Es algo que noto. Y aunque odies los romanticismos, aunque no creas que nadie pueda quererte, eres la persona más magnifica que he conocido. Puedo tener un mal día, pero tu sonrisa es mi mejor píldora de felicidad, lo único que siempre funciona, siempre. Y me alegro de haberte conocido por todo lo que me has hecho sentir.
Elisa- Venga, vale ya de ñoñadas. ¿Jugamos un rato? Se pone encima de él y le muerde los labios.

10. Consulta del médico. Interior. Día.

Aparece un letrero de “48 horas antes”.
Juan entra en la consulta del médico. El doctor, con expresión severa, está sentado detrás de su mesa.

Médico- Sientese, Juan.
Juan- No son buenas noticias, ¿verdad?
Médico- No, desgraciadamente no.
Juan- Por favor, nos conocemos desde hace años. No hace falta que me trates de usted, vaya al grano.
Médico- Tiene usted un tumor maligno...
Juan- (Le interrumpe) ¿Cáncer?
Médico- Sí, cáncer.
Juan- ¿Hay algo que hacer? ¿Se puede operar?
Médico- Has tardado demasiado tiempo en venir. Empezó siendo un cáncer de pulmón, pero ahora mismo tiene metastasis en otros órganos. Podemos comenzar con la quimio hoy mismo...
Juan- No, no quiero quimio. ¿Cuánto tiempo me queda?
Médico- Depende... quizás menos de un mes.

11. Habitación de Juan. Interior. Noche.

La habitación está a oscuras. Juan empieza a toser. Se levanta, pero se tambalea. Tiene muy mala cara. Se apoya para coger fuerzas. Coje el teléfono y marca un número.

12. Calle. Exterior. Noche.

La calle se encuentra como en cualquier otra noche. Bajo la luz de las farolas, pasan coches saltandose los límites de velocidad. Se oye una ambulancia.

13. Habitación de hospital. Interior. Noche.

Juan, conectado a un montón de aparatos. El reloj acelerado. Suena el “pi” de la máquina cuando desaparecen las constantes vitales. El reloj vuelve a ir a ritmo normal.

4 comentarios:

  1. Me sugiere muchas preguntas esta historia, pero no te las voy a hacer... Sólo te voy a decir que me encanta la construcción que has hecho y el desarrollo de las escenas. Espero que sigas imaginando vidas ajenas. Pero vidas de todo tipo, que seguro que tienes más cosas en la cabeza.

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  2. Ahora me dejas con la curiosidad... puedes hacerlas, puedes. Y sí, bueno, algún día conseguiré escribir alguna historia que no sea ni ñoña, ni triste.

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  3. Si te las puedes imaginar, cosas sobre tu estado de ánimo, sobre de dónde surge esta historia, cuánto hay de ti en Elisa... Pero me daba la sensación de que hacerlas profundiza en detalles tristes, y tampoco quiero eso...

    Pero una pregunta sí te hago: ¿y qué tienen de malo las historias ñoñas...?

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  4. En el fondo creo que sabes la respuesta a alguna de esas preguntas, o puedes intuirla.

    Escribir historias ñoñas pues... bah, yo que sé. Esporádicamente soy ñoña. Y lo odio. No preguntes los motivos, porque no sabría contestar.

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