13 de octubre de 2011

Sueños.

¿Sabes? Hoy no me quería despertar. ¿Y sabes por qué? Porque estaba soñando que las cosas habían sido diferentes. Que habíamos tomado decisiones que nos llevaban al mismo puerto. Que creíamos en lo nuestro. Lastima. Los sueños solo son esos, sueños. Y la realidad siempre será infinitas veces mejores. Tangible, por lo menos. Real. Si ya lo decían los filósofos, que la imperfección de lo irreal está precisamente en la irrealidad. Y la realidad es que cada vez estamos más lejos. Qué le vamos a hacer. Es lo que hay. Eso sí, decías que yo era conformista. Te equivocabas. Yo solo quería ser lo más feliz posible, porque no podía estar contigo. Pero en realidad siempre había aspirado a lograr que algún día las cosas fueran sencillas. No lo conseguí. Pero bueno, no todo es posible. ¿Sabes? No quería, pero me alegro de haber salido de la cama. Porque hay miles de cosas ahí fuera. Miles de cosas que quizás me perdía cuando me ataba a ti. Pensaba que había alcanzado los límites de amor y ni siquiera me daba a mí misma una oportunidad. ¿Y sabes qué? Que en todas estas palabras hay verdades y mentiras, aunque yo me las crea. ¿Sabes qué más? Que no sé nada, pero a veces no queda otra que hacer sin saber, que caminar un poco a ciegas, o un poco sola. Ah, y otra cosa. Que en el fondo me alegro de haber soñado cosas bonitas.

3 comentarios:

  1. Estoy deseando que llegue el día en que cuentes aquí que los sueños y la realidad son uno. Mucha suerte en ese caminar a ciegas, que a veces es necesario para todos.

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  2. Aunque haya que seguir hacia delante estando despiertos... hay sueños que calan muy hondo, aunque solo sean sueños...

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  3. hsjahsauhsuahs. Malditos sueños, maldita realidad y maldita confusión.

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