16 de octubre de 2011

Pensar en ti.

¿Y qué si te digo que llevo cinco horas pensando en ti? Podría echarle culpa a la música. Porque en el último concierto de Catpeople, yo estaba sentada en el suelo, tenía tu perfume grabado, mis labios sabían a ti y contaba las horas que faltaban para volver a verte mientras te escribía por whatssap que ya te estaba echando de menos. ¿Y después? Después podría intentar inventar excusas. La letra, la melodía, o que olía a vainilla y coco. Pero lo cierto es que pensaba en ti porque siempre termino haciéndolo. Si no hay un motivo, me lo invento. Me sale natural, por extraño que parezca.
Hace algunos meses teníamos claro que podíamos vencer cualquier obstáculo que se interpusiera en nuestro camino. Que éramos fuertes. Que tú me dabas la fortaleza que necesitaba. Que podíamos conseguir cualquier cosa. Quizás fuera absurdo pero lo cierto es que dábamos pequeños pasos. Durante este mes mi corazón ha estado hecho mierda. Solo quiere estar contigo.
Juro que lo he intentado. He intentado sacarte de mis sueños, controlar mi subconsciente. Algo absurdo, me cuesta controlar mi parte consciente. Pero lo he intentado. Y no, no lo he conseguido. Todo sigue apestando a ti, sabiendo a ti, sigues estando en cada rincón, en las paredes de mi cuarto, en las películas que veo, en la música que escucho, en los anuncios publicitarios de las marquesinas de autobús.
Y lo peor de todo esto es que sé que tú también me quieres. Que sé que puede ser, pero sigo fingiendo que no. Quizás algún día consiga engañarme a mi misma. Y tú a ti. Y seamos felices. Que utopia, ¿eh? En realidad, llevas demasiado tiempo estando ahí. Eres exactamente como esperaba que fueras, ¿recuerdas?. Y en todos estos años, no ha habido nada ni nadie capaz de hacerte la competencia, aunque solo fuera un poco. Todo falsedad, mentiras que uno se cree cuando no puede tener lo que quiere. Ojalá cuando yo me sintiera incapaz tú me recordases todo esto, tú confiases en ti, tú me dijeses que todo es real.
Te quiero. Como nunca he querido, como nunca querré. Joder. Así, como yo sé.

6 comentarios:

  1. Lo peor que podemos haces es engañarnos a nosotros mismos.
    En cuanto a pensar en él... parece mentira que sea el mejor pasatiempo incluso cuando parece que las cosas no van demasiado bien.

    (Últimamente tengo el blog abandonado, pero bueno, intentaré ir leyendo las entradas, que sino me pierdo tu evolución psicologica =) )

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  2. Llevo un ratito con esta ventana en blanco abierta y no sé exactamente qué te quiero decir... Porque por muchas buenas palabras que te diga, lo más probable es que tu corazón no las escuche. Algo querría decirte, porque me apena mucho que alguien esté como estás tú, y que encima sea por amor, eso que se supone que tendría que hacernos felices. Pero de verdad que no sé qué decirte, supongo que no es fácil dar consejos cuando uno mismo no es capaz de seguirlos.

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  3. Juan, a mi me pasa eso de los consejos. Se me da genial darlos, la teoría la conozco muy bien. El problema es creersela de verdad y saber aplicarla. Ojalá fuera tan sencillo hacer lo correcto como saber qué es lo correcto. Y... aunque no te lo creas yo siempre he sido la "chica de hielo", a la que todo le daba igual y la que, cuando veía a alguien pasarlo mal por otra persona, pensaba que anda que no había problemas en el mundo como para sufrir por eso. Ya ves, las cosas cambian. Aunque no sé si es bueno o malo.
    Sandra, lo de pensar es que... es incontrolable. Y lo de engañarse relativo. Y todo confuso. Y sí, ya veo que lo tienes abandonado, yo con las clases y tal, escribo más. Aún te tengo que contar lo del cerro, recuerdamelo :)

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  4. Al final, por mucho que queramos, es la parte subconsciente, instintiva y sentimental la que gana a la racional, metódica y con modales... por mucho que nos resistamos, es así. Y en parte, eso es mejor....

    PD: A mí me gusta que te "repitas" como dices, porque me da mucho ánimo ver que te gustan mis letras, y saber que que estás ahí para decírmelo ;)

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  6. joder, qué bonito. Te aseguro que me he emocionado leyéndote. ¡Qué bonito y qué duro a la vez es estar enamorada! aunque te aseguro que los que tenemos la suerte de estarlo (para bien o para mal) somos la envidia de todos los demás...

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