3 de octubre de 2011

Odiosa indiferencia.

Yo hago y deshago. He aquí nuestro problema. Si yo creo tú crees, si yo digo que es mentira tú también lo piensas. No lo entiendes. Pero creo que eso es lo que hace que funcionemos bien sin llegar a conseguir resultados óptimos. Eres una cesta situada en mi curva de indiferencia, pero no en el máximo de la misma. Similes absurdos que una hace cuando estudia un año de ADE, oye. Tú siempre estás en el quizás y yo me paseo del sí al no. Por eso siempre eres capaz de oírme, pero eso no significa que me escuches. Ya sabes, que seas capaz de descubrir lo que está detrás de las palabras, lo complicado. ¿Sabes lo que creo yo? Que cuando de verdad queremos algo somos incapaces de ponernos excusas. Por lo menos conmigo funciona así. Y no sé que cojones hago yo aquí, intentando formar un puzzle sin piezas, intentando expresar sentimientos que desconozco. Intentando entender tu cabeza cuando no consigo entender la mía.

4 comentarios:

  1. Con claridad di que sí. Muy buena entrada. Un saludo.

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  2. Creo que el problema es que algunas personas (normalmente chicas con... problemas) tendemos a sobreanalizarlo todo, con lo fácil que es dejarse llevar y dejar la mente en blanco cuando pasa algo (al fin y al cabo lo hace taaanta gente... :/)

    Pero te entiendo porque soy (o he sido) mucho tiempo así, sobrepensándolo todo hasta niveles ridículos. Ahora me controlo un poquito más y al menos soy capaz de vivir mejor conmigo misma.

    Besos :)

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  3. Ya es imposible entendernos a nosotros mismos, una odisea... como para entender a los demás...

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  4. Cada día estoy más convencido de que te conoces mejor de lo que crees... Lo del puzzle sin piezas es precioso. Triste, pero precioso. Es lo que llevaba yo tiempo buscando y no conseguía encontrar para explicar algunas cosas. ¿Ves como tú lo escribirías mucho mejor que yo...?

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