30 de octubre de 2011

Nuestro caos.

Yo soy la que se pasa la vida esperando a ver estrellas fugaces en un beso, la que piensa que cuando se enamore de verdad y le hagan una radiografía, aparecerán las mariposas. Creo que no sé sentir. Hablo de amor y me dicen que el amor se siente, que se nota, que no hay duda. ¿Y qué pasa si dudas de todo? Quizás ese sea el problema, que mi incredulidad no me deja ver eso que no se puede tocar. A lo mejor jamás he estado enamorada es más, quizás ni siquiera sepa amar. Pero, ¿sabes qué? Puede que haya mil cosas que necesito y que tú no me puedes dar, pero si seguimos así es porque me das cuatro o cinco cositas que solo tú tienes, porque son tuyas, mías, nuestras. Pasado, presente, futuro. Estamos hechos de recuerdos. No sabemos olvidar, a no ser que sea a causa de enfermedad. Por eso pienso que ayer es más importante que mañana, porque en cada uno de mis mañanas estarás tú, incluso si ya no estás, porque el ayer forja el hoy, y el hoy no desaparecerá mañana, solo se seguira complementando. Ojalá pudiera entender todo esto que pasa por mi cabeza, ojalá supiera con claridad qué es lo que me das, qué es lo que te puedo dar, hasta dónde podemos llegar. Ojalá las personas vinieran con una pegatina en la espalda que explicase su funcionamiento, con una lista de características y con una palabra o varias que definan lo que son para ti. Así no habría duda. Creo que en mi etiqueta pondría confusión. Vivo en un estado de confusión permanente, en una estación perdida que no tiene nombre y en la que los trenes solo paran esporádicamente. En un lugar donde nadie puede encontrarme. Y al que tú supiste llegar. Así de simple, así de complejo, así de incoherente, así de mágico. Me digo a mi misma que puedo hacer una vida sin ti y entonces aparece alguien y me dice que no, que jamás encontraré a alguien que me haga sentir lo que siento contigo. Y me ilusiono y pienso que hay personas que creen en lo nuestro. Pero después añade que debo ser consciente que jamás llegaremos a nada. Quizás ese sea nuestro caos. Quizás siempre nos busquemos y jamás lleguemos a encontrarnos. Quizás, quizás, quizás.

7 comentarios:

  1. Lo mágico de una relación con alguien es no saber qué es exactamente lo que te hace feliz, no saber qué es lo que tiene él que no tengan los demás. Si lo supiésemos... no sé.. sería aburrido... ya no sería lo mismo =)

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  2. Cuando quieras, te ayudo a buscar en el mapa esa estación perdida. Lo de ponerle nombre te lo dejo a ti, que eres la que domina las palabras más bonitas.

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  3. Yo preferiría que no saliésemos al mundo con esas etiquetas o pegatinas, que nos digan como funcionamos... en la intriga y el misterio de conocer y compaginar a alguien está la magia... si no, no habría magia, solo ciencia, y eso es muy aburrido...

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  4. Auri... Ya sabes que yo soy de esas personas que piensan que, si cuando se termina la película los personajes no están juntos, corren a darse un beso de amor en cuanto el cámara deja de grabar.
    Sandra, Sergio, ¿Aburrido? Puede. Pero, ¿quién no ha deseado alguna vez un poquito de cosmos?
    Juan, seguiré discutiendo contigo eso de que soy yo la que domina las palabras bonitas. Tú eres capaz de regalar sonrisas con solo dos renglones.

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  5. Pues de verdad me encantaría mantener esa discusión... porque te convencería seguro de que tienes palabras para lo que quieras.

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  6. Sí la verdad es que un caos saber lo que uno quiere saber de esa persona y él no te lo dice, incluso llega el punto desesperado de saber lo que él piensa( especialmente si él te gusta) si te corresponde o no, si en verdad sabe amar o no. En realidad son cosas de las cuales tenemos que descubrir por nosotros mismos y descubrir que sorpresa traerá para nuestra vida. Tienes razón en lo que has escrito''No sabemos olvidar'', es más cierto...espero que lo estés pasando bien. Un besito enorme.

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