13 de octubre de 2011

Es un don olvidar.

Hace un año no planeaba mis sábados. Sabía que acabaría pasándolos contigo. Estaba tan segura de que jamás iba a quererte, que acabé haciéndolo. Muchas veces no entiendo por qué. Debía ser porque hacías que todo fuera mejor. Quizás porque pensar en ti hacía que no pensase en otras cosas. No era amor, pero nos complementábamos. Y nos hacíamos felices, coño. ¿Cuándo cambió todo? ¿De quién fue la culpa? Seguro que mía. Por no estar a la altura, por no amarte lo suficiente como para que te sintieras superior. A ti que tanto te gusta que peleen por ti, tú que adoras sentirte "espacial". También fue mía, por no confiar. Por alejarme. Por esos muros que siempre termino creando. Pero contigo se habían ido haciendo más débiles. No lo sé. La verdad que sería incapaz de situar el segundo exacto en el que pasaste de alguien a nadie. El momento en el que me alejé o te alejaste, o nos alejamos al mismo tiempo, quizás. El instante en el que te convertiste en un punto diminuto. Lo único que sé es que cuando intentamos arreglarlo, ya era demasiado tarde. Distintos idiomas, ya sabes. Ojalá entendieras que ahora estamos en distintos planetas. Que podemos estar a un metro de distancia y nos separarán abismos. Eso sí, no te he olvidado. Y nunca lo haré. No he olvidado ni olvidaré nada. Las noches perdida en tu colchón kilométrico, el calor de tus sábanas y el de tus brazos, tu malhumor al despertarte... nada.

4 comentarios:

  1. Criis! Hacía muchísimo que no pisaba por aquí! Pero hoy he vuelto por estos mundillos :)
    Me siento identificadísima con esta entrada...Y bueno..¡cómo no! me ha encantado!!
    Tú que tal todo? :)

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  2. Siempre he pensado que todos tenemos o creamos muros de alguna clase, de distintas alturas, para situaciones muy diversas y para todas las personas que se cruzan en nuestras vidas. Y que las relaciones funcionan cuando los dos ponen de su parte para derribarlos. Los dos, digo, porque en lo que te leo se intuye que crees que la culpa es casi toda tuya, y yo, sin conocer más detalles no creo que sea así. La vida no suele ser casi nunca así.

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  3. Sí, bueno. Pero la culpa puede ser más de uno que de otro. Aunque no te voy a negar que yo soy experta en eso de echarse las culpas. De todo. Aunque sí, yo también pienso que en las relaciones casi todo es cosa de dos :)

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  4. Olvidar... Por mucho que digamos que lo hemos hecho, nunca lo hacemos. No se puede aunque se quiera.

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