24 de octubre de 2011

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De repente, me despierto. Me pongo a darte palmaditas en la espalda y a acariciarte detrás de la oreja. Beso cada centímetro de tu piel hasta que también tú abandonas el mundo de los sueños. Entonces nos miramos y congelamos el tiempo en un instante eterno. Ahí, tú y yo. Pero nada de todo esto ha sido real. Caprichosa imaginación que hace que crea que te tengo cuando no te tengo. Y decido seguir durmiendo.

2 comentarios:

  1. Dormir con la esperanza que el tiempo avance. Desear que la realidad supere a los sueños. Tener miedo al mismo tiempo. Estar convencida que dejando el miedo a un lado podemos conseguir todo lo que nos propongamos. Te quiero chica caótica.

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  2. Si los sueños se hicieran realidad, dejarían de ser sueños, ¿no...? Lo importante, en el peor de los momentos, es que sigas teniendo sueños.

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