19 de octubre de 2011

.



Se pregunta una y otra vez cómo habría sido su vida si las cosas no hubieran sido siempre tan imperfectas. Si jamás se hubiese obsesionado por el control, si no tuviera la constante sensación de no estar a la altura, o la necesidad de complacer a las personas que quería. Se pregunta si sería tan desconfianza si jamás la hubieran hecho daño. Si podría abrirse más a la gente si fuera capaz de olvidar aquella noche. Si el hecho de olvidarla cambiaría su concepción del mundo. Si no odiaría tanto los "para siempre".
Desconfiar. Maldito verbo tatuado en su piel. Desconfiar de si misma, desconfiar del mundo en general. Quizás uno a consecuencia de lo otro. Sentirse incapaz. Tener la certeza de que nadie te abraza a cambio de nada, de que querer no es gratuito. Pensar que el amor no existe y de repente, enamorarse. Pero cuestionar una y otra vez ese sentimiento. Decidir no utilizar la palabra pues no es más que una simple etiqueta. No utilizarla, en realidad, por no saber si la está usando correctamente. Intentar expresarse, pero que se quede en un intento, sin más.
Tener tantos pensamientos incompletos que decides parar de pensar. Asumir que hay cosas que uno nunca sabrá. Dejar de hacerse preguntas, y seguir adelante. Porque no sabemos lo que va a ocurrir mañana, pero, a fin de cuentas, ¿a quién le importa? Una película no se disfruta igual cuando ya conoces el final.

3 comentarios:

  1. Sigo diciéndote que tienes un talento especial para encontrar las palabras adecuadas. Y empiezo a entender algunas cosas más sobre ti y sobre cómo te sientes. Por eso me da miedo preguntar por "aquella noche" y por eso te digo que sí, que disfrutes de la película. Si a ti te encanta el cine... Y cuando quieras, debatimos la película, que estoy seguro de que será una conversación maravillosa.

    ResponderEliminar
  2. "Tener tantos pensamientos incompletos que decides parar de pensar"...me encanta la frase. También coincido contigo en que a veces dejamos de confiar en cosas hasta que nos sucede y nos golpea en la cara (como el ejemplo que pones del amor) supongo que debemos esperar ese amarre a la confianza y dejar de lado las inseguridades, que nunca suelen traer nada bueno

    temazo para acompañar tus palabras, sin duda!

    ResponderEliminar
  3. Si olvidase aquella noche no sería diferente, porque a la larga pasaría alguna otra cosa que la hiciese comportarse igual.
    Tienes razón... la desconfianza es algo que se te tatua y que es complicado quitarse de encima. Mi reto es desconfiar de todo hasta que se demuestre lo contrario... pero aprender a confiar en mí misma.

    ResponderEliminar