28 de octubre de 2011

Batalla entre pensamientos opuestos.

Cuando sientes algo muy fuerte en algún momento de tu vida, algo que eres incapaz de etiquetar, después, todo lo demás te sabe a poco. Es cierto, es cierto que a veces quizás no se trate tanto de los sentimientos, sino de las decisiones. Decidir abrirte a alguien, dejar que te quieran, decidir conocer a esa persona, optar por compartir momentos. Pero, ¿y si tomas las decisiones equivocadas? ¿Y si lo acertado es seguir luchando por batallas que quizás estén perdidas de antemano? Pero, ¿qué pasa si no luchas? ¿Si no luchas y aún existe una posibilidad, por pequeña que sea? Ojalá hubiese indicaciones que te dijesen cuál es el camino correcto.
Imagina que eres médico del samur. Se produce un accidente. Cuando llegas, hay una persona muy grave, que no respira. A su lado otra, simplemente inmóvil, aparentemente mucho mejor. Puedes intentar salvar a la primera pero, ¿y si no lo consigues? ¿y si muere? ¿y si mientras tanto la otra empeora y pierdes a las dos? Ahora imagina que decides actuar primero con la segunda, porque crees que el primero ya no hay nada que hacer. Imagina que hubiera sido posible salvarle si lo hubieras intentado. Jamás podrá volver a respirar y todo porque tú creíste que era imposible...

5 comentarios:

  1. Yo tengo una respuesta a esas preguntas, pero no te la voy a decir, porque eres tú la que tiene que tomar una decisión según lo que sientas y lo que quieras. A una de las preguntas sí te respondo, de todas maneras. ¿Las decisiones equivocadas? Salgan bien o salgan mal, esas no existen si las tomas de acuerdo a lo que sientes.

    ResponderEliminar
  2. Yo solo te dire...arriesgarse y vivir, de eso se trata...no pensar en como habria sido, ni tan siquiera en como será...toda decision,supone ganar algo pero tambien perder algo...pero sobre todo...no hay decisiones equivocadas,solo puntos de vista que cambian! un saludillo

    ResponderEliminar
  3. los sentimientos opuestos... ains... las dualidades.... :)

    ResponderEliminar
  4. En este tipo de cosas hay que dejarse guiar por el corazón en lugar de por la cabeza. Es precisamente nuestra cabeza la que nos confunde y nos hace ver que ambas opciones son igual de buenas cuando en realidad, aunque sea una milésima más, preferimos una. Hay que arriesgarse y ya está.

    ResponderEliminar
  5. La decisión es de cada uno, debes hacer lo que consideres correcto, y, en ese momento, no te sentirás culpable por la decisión elejida. <3

    ResponderEliminar