24 de septiembre de 2011

Incapaz de todo.

No sé si hacemos lo correcto. A veces siento que haga lo que haga, siempre termino siendo destructiva, haciendote daño. Haciendo daño a todo el mundo, para ser realistas. Me sale sin querer, no sé porqué. Igual es algo que viene de nacimiento. Prometo que no lo busco, de hecho, nunca he querido hacerlo, a nadie. Ni siquiera teniendo motivos para ello. Pero con la gente que quiero... con la gente que quiero no puedo evitarlo. No estoy a la altura. Jamás. Y duele. Duele porque te quiero tanto que me encantaría poder darte lo que necesitas. Pero no puedo, nunca pude, nos engañamos pensando que sí. ¿O nos engañamos ahora pensando que no? No lo sé. No sé nada. Quizás ese siempre sea el problema. Que nunca sé nada. Y quiero saberlo todo. ¿Algún día terminará esta indecisión? ¿Algún día seremos felices sin más? Quién sabe. Nadie sabe. Duele.

6 comentarios:

  1. Nadie puede complacer a una persona en TODO. Siempre fracasaremos en una u otra parte. Pero y qué? La otra persona tampoco podrá ser "perfecta" para nosotros y eso lo sabe. Sabe que no podrá tener un 10 en todo igual que nosotros con ella tampoco podremos. La imperfección es bella. Y estar a la altura es relativo.

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  2. Creo que es un error pensar en complecer a los demás. Más que nada porque no se puede, a no ser que sus expectativas coincidan al 100% con la nuestra. Todo el mundo tiene su propia visión de lo necesario para ser feliz, lo que queremos para la gente que amamos. Pero ésa visión no tiene por qué coincidir con lo que ellos quieran.

    Aun así siempre molesta sentir que no haces feliz a otra persona, sin darnos cuenta de que quizás la única forma de logralo es siendo felices nosotros mismos. Cuando una persona te quiere de verdad, pase lo que pases y si te ve feliz, será feliz.
    Besos y ánimo :)

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  3. Lo malo es que para ser feliz, primero hay que saber dejar atrás las cosas que nos importan menos.

    Saludos y un abrazo.

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  4. Cómo duele la duda de un no saber... y lo frustrante que resulta un "qué pudo ser"...

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  5. Te tengo que pedir que me dejes no creerte esta vez. No me preguntes por qué, porque llevo poco tiempo por aquí y sólo tengo tus palabras para conocerte (que ya es mucho más de lo que ofrecen algunas personas en la vida real), pero es que no puedo creerte. ¿Que no estés a la altura con la gente a la quieres? Me extraña tanto que no te creo. Porque cada vez tengo más claro que no puede haber nada malo cuando se quiere a alguien, aunque eso no sea suficiente para lo que uno (o el otro) quiere.

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  6. Puede que eso de no estar a la altura no sea más que una sensación, resultado de un miedo que se vuelve tangible. Estar a la altura a veces es complicado cuando eres incapaz de dar lo que la otra persona necesita. O como te digo, quizás solo sea una sensación, un querer y no poder, o un sentir que siempre vas a estar por debajo. Lo sientes y entonces lo estás. Como dicen en "Princesas", las cosas no son importantes porque existen, son importantes porque crees en ellas.

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