18 de agosto de 2011

Y ahora estoy aquí.

Me ahogo. Me cuesta respirar. Las paredes de mi casa se vuelven más y más pequeñas. Y tú no estás. ¿Sabes cuanto tiempo llevaba soñando contigo? ¿Imaginandote aquí, a mi lado, en esta cama? Claro que tenía miedo. Miedo a... muchos miedos, ya sabes. Pero tú ibas a iluminar todo esto. Y las cosas no han salido como esperabamos. A veces parece que el mundo conspira contra esto. No hemos hecho nada, ¿Verdad? O por lo menos, yo no me he enterado. Sé que no es tu culpa. Y eso me mata. Odio sentir porque no solo tú tienes la capacidad de destruirme, sino cosas totalmente ajenas a esto. Prefiero ser de piedra. Venga, ahora te toca ponerte bien. Recuperarte rápido. Y después.... después quiero que me pisotees. Que me hagas daño. Que me olvides. Que te conviertas en un recuerdo. No quiero ser débil, no quiero. Hazme fuerte. Fría. Dura.

3 comentarios:

  1. Ser una piedra también tiene sus inconvenientes.

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  2. A mí me ha pasado lo mismo con el tuyo. Leo una entrada y cuando la termino me leo directamente la siguiente. Esta genial, y tambn comparto muchisimas cosas contigo.

    Me alegro de que te guste mi blog ^^

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  3. Que me encanta cada cosa que escribes. Te leo, te leo.
    Un besazo :)

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