1 de septiembre de 2011

Paraíso.

- ¿Ves esa ventana?
- Sí, la veo.
- Vale. Bien. Pues yo me tengo que ir, pero quiero contarte un secreto. Es una ventana mágica. Cuando te sientas sola, cuando estés triste, mira a través de ella. Es un poco difícil y tienes que creer que es real para que lo sea. Pero esa ventana lleva al paraíso. ¿Qué es lo que más te gusta del mundo?
-¿Lo que más? Mmm pues... las piruletas de fresa.
-Pues al otro lado hay un jardín que entre las flores, crecen de esas. Todas para ti. Podrás visitarlo cuando quieras. Ahora, adiós. Hasta pronto.
-Eh, espera. Hay una cosa que me gusta más que las piruletas de fresa- Dijo, con su mirada tierna y sus ojos color avellana mirandome ansiosos.
-¿Qué cosa? - Pregunté. Solo tenía que seguir dejando volar la imaginación.
- Estar contigo. - Sonrió, tímidamente.
- Ah, no te preocupes. En el sitio donde voy, también hay una de esas ventanas. Lleva al mismo jardín, así que podremos vernos en él.
Y me fui a probar suerte en otro lugar, en otra vida. Una vida oscura y gris, una vida de soledad en la que no había hueco para mi pequeña princesa. Porque ella tenía que llegar a ser todo lo que yo jamás sería. Ella podía ser alguien si lograba creer en ese jardín de piruletas de fresa. Yo, hacía tiempo que había dejado de tener fantasías.

2 comentarios:

  1. Hola! Tienes twitter. Que creo que me lo pediste y ya no se que pasó. Me leo tu blog siempre y comento cuando puedo que estoy super liada con los examenes. Espero que todo te vaya bien.

    Muac!

    Cris,,

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  2. Piruletas, o Montañas... Cada uno lo suyo.

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