19 de agosto de 2011

Envidia.

Leo tus palabras. Leo lo que escribes. Y pienso que eres una niña idiota. Más pava de lo que yo he sido nunca (y vaya si lo he sido). Normal. Tienes una adolescencia normal. Y... una parte de mí, se alegra. Se alegra de que no te haya ocurrido nada. Me habría odiado a mi misma si hubiese sucedido lo que pensaba que podía suceder. Me habría odiado por no impedirlo, por no advertirte, por no protegerte, yo que sé. De pequeñas, siempre presumías de mi. Ahora.... ahora a veces temo que no me recuerdes. Pero cuando te veo bien, feliz... no puedo evitar sentir una profunda envidia. ¿Por qué yo sí? ¿Por que tú no? ¿Qué tenía yo, qué me hacía especial? ¿Que era lo que me convertía en alguien cuya vida era facil de joder? Yo también quería ilusionarme. Quería creer en el amor para siempre, en las princesas. Quería pensar que no existía el dolor. Quería un mundo rosa, aunque ese mundo se desvaneciera al cumplir la mayoría de edad. Pero es que yo nunca he tenido ese mundo. A mi siempre me ha dado miedo todo. Incluso mirarme en el espejo.

2 comentarios:

  1. Adoro esta entrada. Qué suerte tienen las personas con adolescencia normal.

    Aunque... sin altibajos ni personas que te jodan la vida... ¿no sería un poquito aburrida? Además, da por echo que tú eres más fuerte que ellas.

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  2. Me encanta. Ojalá todos tuviésemos una adolescencia en la que nadie nos jodiese...

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