21 de julio de 2011

Sabor a caramelo.

La nevera estaba repleta de yogures de frutas. Los había de fresa, de platano, de macedonia... sí. Sobre todo le gustaban los de macedonia. Sabían bien, y ella solía comerlos con frecuencia. Sin embargo, un día acompañó a su madre al supermercado. Normalmente no solía prestar demasiada atención a la sección de petit-suise y copas de chocolate, porque no soportaba el sabor dulce y empalagoso. Sin embargo, un pequeño botecito de cristal llamó su atención. Se acercó para verlo mejor, era un yogur de caramelo. Decidió comprarlo. Durante varias noches siguió comiendo yogures de frutas. Sabía que le gustaban y prefería no atreverse a probar el de caramelo. Sin embargo estaba ahí, y su curiosidad era cada vez mayor. Definitivamente, decidió probarlo. Lo abrió. Tomó una cucharada. Esperó durante unos segundos. No sabía si le gustaba. Tenía miedo de seguir comiendo. ¿Y si le dejaba un mal sabor de boca? Pero bueno. La verdad era que, en ese caso, siempre podría volver a los yogures de macedonia. Así que tomó otra y otra cucharada, hasta acabarselo entero. Era... indescriptible. Infinitamente más delicioso que ningún otro yogur en el mundo. El problema fue que, en aquel supermercado, dejaron de fabricarlos. Recorrió toda su ciudad buscando alguna tienda en la que los tuvieran, pero nada. Probó todas las marcas existentes y también se atrevió con nuevos sabores de esos empalagosos que antes habría descartado, cuando tenía claro lo que le gustaba. Pero ahora... solo pensaba en el maldito yogur de caramelo. A veces se arrepentía de haberlo probado cuando lo único que le quedaba era el recuerdo de aquel sabor tan multiorgásmico, capaz de hacerla tocar las nubes. Una vez al año, se iba con su familia a una ciudad de veraneo. En uno de los supermercados vendían yogures de caramelo. Esperaba ansiosa ese momento. Pero mientras tanto tenía hambre. Así que seguía comiendo yogures de macedonia, sin olvidar ni un solo segundo al yogur de caramelo.

3 comentarios:

  1. Muy bonito el texto! Se pueden interpretar otras cosas a parte de los yogures? jaja

    Un beso!

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  2. Lo del yogur se podría aplicar a cualquier otra situación de la vida. Por cierto, a mí me pasó los mismo con los chicles de canela. Me encantaban. Eran los más súper-más-mejor. Y, de repente, dejaron de fabricarlos. Desde entonces, cada vez que alguien se va a EE.UU le pido que me traiga una docena de chicles de canela.
    Un saludo, me gusta tu blog

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  3. Biennnnn! Por finn jajaja llevaba dos o tres publicaciones y historietas de las mías y sentía que nadie me leía! He buscado nuevos amigos y todo porque sino me sentía solo jajaja me alegro que hayas vuelto :D

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