29 de julio de 2011

Demasiado lejos.

No puedo evitar preguntarme preguntas que no sé responder. Pero es que apareces y me das respuestas a interrogantes que ni siquiera he llegado a plantear. No sé cómo ocurrió todo. Solo sé que una mañana, me desperté a tu lado y me quedé contemplandote durante más de 5 minutos. Jamás me había pasado eso. El despertarme ahí, abrazada a tí. Y de alguna manera, mis bordes parecían encajar con los tuyos: me dejabas la cantidad de aire justa que necesitaba para respirar. Sin embargo, todo eso se fue desvaneciendo poco a poco. No sé si fuí yo, o fuiste tú. Tal vez mis extremos fueron deformandose hasta el punto que ni siquiera podían rozar los tuyos. Comencé a mirarte sin verte. ¿Sabes? Desapareciste. Justo cuanto más te necesitaba. Yo no quería compartir contigo el resto de mi vida y probablemente tú tampoco, pero caminabamos al mismo ritmo. Cuando empezamos a frenar y a acelerar, todo se fue a la mierda. No voy a negar que me gustaría que las cosas fueran como antes, poder seguir confiando en tí. Pero estamos tan lejos. Demasiado lejos. En otro planeta. Me atrevería a decir que en otra época. Lo jodido es que eso no hace que no te eche de menos.

1 comentario:

  1. Da rabia ver como las cosas cambian. Descubrir que aquello que te unía a una persona ha desaparecido y solo queda el recuerdo. No sé a ti pero a mi siempre me surgen los ¿Y sí...? De golpe veo todo más turbio y menos claro.

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