3 de julio de 2011

Crecer.

Creo que no me gusta crecer. Que una parte de mí sufre del síndrome de Peter Pan. Que tal vez en ocasiones desearía tener los 15 años que aparento. En realidad, quizás lo que pasa es que me he perdido una parte de mi vida que nunca volveré a recuperar, que jamás he vivido esos 15 años de borracheras, fiestas incontroladas y mentiras, que jugaba con muñecas y cuando me dí cuenta ya estaba filosofeando pensando en el futuro y deseando salir de una ciudad que me asfixiaba. No lo sé. Lo que se es que cuando veo fotografías de cuando era una niña, una parte de mí envidia aquellos momentos en que las cosas eran tan sencillas. En los que la diversión se encontraba en detalles insignificantes como comer un yogur. En los que no venían a mi cabeza tantos pensamientos inconexos incapaces de encontrar su lugar, ni tantos números, ni tantos calculos mentales, nada de nada. Me gustaría poder recuperar eso. Es cierto que casi todo me asustaba pero por lo menos pensaba que cuando fuera mayor podría con todo. Quizás ese sea el problema. Que ahora la esperanza aparece un par de veces al día. El resto del tiempo me siento incapaz. No sé si eso es pensamiento negativo o realismo, la verdad. Podría pensar que todo va a salir bien pero lo cierto es que no tiene porque ser así. La gente se muere, las relaciones se terminan y no todo el mundo es feliz. No sé el motivo por el que los seres humanos no conseguimos alcanzar esa felicidad. Igual es porque idealizamos el mundo que nos rodea. Pensamos que las cosas siempre tienen que ir bien y que si algo va mal, tiene que ser lo último en nuestra lista de prioridades, y no es así. Igual deberíamos aprender a valorar lo bueno. Pero a veces es tan dificil. Yo creo que podría dedicar toda mi vida y concentrar todos mis esfuerzos en alimentar ese optimismo y aún así, seguiría teniendo hambre. Somos inconformistas por naturaleza. Y eso no es malo del todo, porque nos hace superarnos.
Sea como sea uno puede tener una perspectiva analítica: saber decir, esta soy yo aquí y ahora. Tengo 20 años, estudio comunicación audiovisual, tengo motivos para ser feliz, tengo fantasmas contra los que luchar y realmente, no sé quien vencerá la batalla. No es seguro que gane y tampoco lo es que pierda. Por eso lucho, porque si fuese seguro uno de los dos resultados no serviría de nada hacer el esfuerzo. Tengo motivos para sonreír y levantarme cada día. Tengo un lugar al que puedo volver cuando me vuelva diminuta. Y otro al que ir cuando piense que el futuro no tiene sentido. Tengo la capacidad de soñar y soy capaz de repartir felicidad cuando me lo propongo. Necesito seguir conociendome y por eso ya vale la pena lo demás. Soy un pequeño mundo dentro de un mundo muy grande que quiero conocer. Y aunque a veces, en mitad de la noche me despierte en tu cama lo que realmente quiero es acostarme en ella cada noche.

1 comentario:

  1. Es duro crecer porque ya no te puedes excusar en "Cuando sea mayor.." Pero por otro lado no es bueno estancarse y hay que avanzar siempre hacia delante. Espero que sigamos creciendo juntas. Te quiero C

    ResponderEliminar