9 de julio de 2011

Bloqueo.

Las palabras son como los símbolos de un mapa. Pueden servir para explicar algo, aunque jamás reflejarán lo que es en su totalidad. Aún así, siempre me ha gustado escribir para encontrarme. Para evadirme. Para relajarme. No me suele costar demasiado encontrar el modo de decir lo que quiero decir. Tampoco crear historias a partir de algo sencillo. Ni hacer complejidad de lo simplificado. Sin embargo, ahora tengo que escribir algo. Seguir unas normas, unas reglas establecidas. En un periodo de tiempo también determinado. Que no puede ser mucho de cabeza, sino más bien de ojos. Poco sentimiento, mucha acción. Y eso, para alguien que incluso cuando está ocupado continúa pensando en lo que siente, en lo que quiere, en lo que piensa, en quién es, en por qué es así, en por qué quiere tal o cual cosa, en por qué piensa esto o lo otro... es dificil. Y entonces me bloqueo. Y pienso que si no sirvo para esto, no sirvo para nada. Que quizás debería volver a dedicarme a la economía y esas cosas incapaces de hacerme feliz por completo.

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