2 de junio de 2011

Que te duela la cabeza de tanto pensar.

La verdad es que trato de entenderme y no lo consigo. Me cuesta descifrar lo que siento pero en cambio soy incapaz de cambiar lo que pienso. ¿Puede decirse que soy una persona demasiado racional? Quizás. ¿Fría? También. Sí, es cierto. Es cierto que me niego a dejar que mi vida sea guiada por una única emoción. Que me niego a olvidar que siempre hay algún motivo para sonreír. Que creo que cuando te faltan fuerzas, aparece alguien y se convierte en tu motor. ¿Por qué soy así? Quizás porque si dejase que un vaso de agua fuese capaz de ahogarme, llevaría muerta mucho tiempo. Quizás porque sé a ciencia cierta que uno es libre de cambiar aquello que no le gusta. Quizás porque he asumido que para entender la felicidad hay que conocer la tristeza. Tantos quizás, tantas preguntas sin respuesta, tantos misterios....

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