6 de mayo de 2011

Ipocito y Iphoncito se quieren


Tienes demasiadas horas. Y empiezas a desaprovecharlas. Por eso mismo, porque son demasiadas. Dejas volar a tu imaginación en un vagón de tren perdido en algún lugar. Y de repente un teléfono se convierte en un principe azul, y un mp3 en una princesa que quiere ser rescatada.
-Estoy harta de reproducir siempre la misma música. Canción tras canción una y otra vez. Me sé todas de memoria, todas. Antes era entretenido pero ahora es... rutinario.
-Entiendo como te sientes. Yo también estoy harto de marcar una y otra vez los mismos números. Y retransmitir más o menos las mismas conversaciones. "-Hola, ¿que tal?-Bien, ¿y tú? El día ha ido bien, la verdad..." Siempre lo mismo. Y tantas mentiras o tantas cosas escondidas tras siempre las mismas palabras.
-¿Qué podemos hacer?
-Tenemos dos opciones. Escaparnos o intentar cambiar su vida.
-¿Cambiar su vida, cómo?
-Con nuevas melodías. Y ayudandola a afrontar situaciones que no quiere afrontar, obligandola a que hable con personas con las que no quiere hablar.
-Me parece bien.¿Podemos tener algo de tiempo para divertirnos?
-Por supuesto. Pero para divertirnos juntos, ¿verdad?
-Puede que para ser capaces de transmitir sentimientos tengamos que sentir. Sí, sí. Lo reconozco. Quiero pasar toda mi vida en este bolso mientras que tú estés a mi lado.

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