3 de abril de 2011

Y otra vez. Frío.

Se me pone la piel de gallina. Puto frío. Miro por la ventana y todo es oscuridad. Y me sumerjo en recuerdos y pensamientos intentando analizar mi mente, intentando averiguar por qué me importas, sintiendo miedo de perderte. Necesitando volver a estar entre tus brazos y tratando de alejar esa idea de mi cabeza: no quiero depender de nada, me asustan las cuerdas que me atan a tí, me aterra no poder romperlas cuando yo quiera. Respiro y pienso que es mejor no pensar. Escucho la música más extraña que encuentro en mi ordenador. Así mi habitación se transforma en mi mundo: un mundo raro en el que estoy empezando a echarte de menos aunque te haya visto hace a penas trescientos minutos.

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