15 de abril de 2011

Tantas cosas.

Tenía tantas cosas en la cabeza que no era capaz ninguna. Le apetecía escribir: escribir todas y cada una de las letras que enmarañadas inundaban eso que debía tener en algún lugar llamado cerebro o corazón. Pero en aquel momento no podía. Necesitaba relajarse y dejar que se separasen para poder entenderlas.

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