8 de abril de 2011

Sol. Y por dentro, lluvia.

A veces ni la climapolaridad funciona. Necesitas huir pero no puedes. Te encuentras encerrada en unos pocos metros cuadrados que se hacen más y más pequeños. Quieres escapar. Escapar y terminar con todo pero el mundo no te deja porque sigue avanzando, y tú sabes que tienes que correr al mismo ritmo: que no puedes quedarte atrás. En la calle hace sol. Pero yo no soy persona: soy una maraña de sentimientos confusos y contradictorios que no tiene fuerzas ni para levantarse de la cama, pero tiene obligaciones y una vida que no puede desperdiciar.

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