2 de abril de 2011

Mentiras.

Se despertó. Miro a la pared. Comenzó a viajar a través de sus recuerdos. No eran tan lejanos en el tiempo, y sin embargo la resultaban tan extraños... desconocidos. Las cosas habían cambiado. Habían cambiado mucho. Y ella lo sabía. Lo sabía, pero no terminaba de aceptarlo. Detestaba aceptar las cosas por imposición, pero a veces, las decisiones y las acciones cambian el curso de nuestra vida y no podemos hacer nada al respecto. Era consciente de que eso no lo podía controlar. Inconformismo. Puto inconformismo. Aunque una voz en su cabeza repetía constantemente que debía centrarse en cambiar aquellas cosas que podía cambiar, y limitarse en aceptar las que escapan de su control, no podía dejar de darle vueltas.
Imagenes. 1.Una niña pequeña en un parque, sentada con una mujer unos 20 años más mayor. La niña sonríe, no para de hablar. Se inventa una historia sobre las cosas que les podrían pasar en ese mismo momento. La mujer sonríe también. Quiere a la niña.
2.La misma niña algo más mayor. La misma mujer, también algo más mayor. La niña tiene un paquete de regalo en la mano. Lo abre. Y no le gusta, pero solo puede ver el cariño que contiene. Más allá del objeto en sí o del simple regalo. Eso hace que sonría.
3.Otra vez la niña. Parece la protagonista de la historia. Esta vez, hay más niñas, un poco más grandes que ella. Juegan.
4.Un grupo de adolescentes felices, sentadas en una cafetería cualquiera, hablando de cosas cualquiera. No paran de reír. Se hacen bromas. Divertidas.
5.El mismo grupo. Esta vez, una de ellas llora. Puede que sea la misma niña de las primeras imagenes: se parece, aunque ya no sea una niña. Las demás consiguen que estalle una carcajada.
Vuelta al mismo lugar. La pared blanca, un poster de fondo. Deja de recordar. Siente que todas las imagenes eran mentiras. Mentiras creadas por una imaginación que se deja ilusionar facilmente. Pero no quiere olvidar. ¿Que más da que no fuera real si la hacía sonreír?. ¿Cómo distinguimos lo real de lo ficticio? Y entonces se pregunta, ¿Era ficticio? ¿No cabe la posibilidad de que fuera cariño de verdad? Y de serlo, ¿dónde está? ¿Ha desaparecido? No entiende nada. Los sentimientos son complejos. Y la mente humana no está preparada para entenderlos. Puede responder negativamente a la primera pregunta. Entonces tal vez esté volviendo a inventar una mentira para seguir adelante sintiendose un poco mejor. O puede admitir que es una incertidumbre: Jamás lo sabrá. Pero lo que fue, fue. Y ahora lo que importa es lo que será. Entonces, se siente afortunada. Algunas cosas las pierdes, pero otras permanecen siempre. ¿O no? De repente le entra miedo. ¿Y si todo lo que ahora es real mañana se convierte en otra mentira, en otra imagen? #Confusiónabsoluta.

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