4 de abril de 2011

Lejos.

-Buenas noches.
-Bye.

Y no siento que esa sea una despedida. No una de nuestras despedidas. Y me jode. Me jode adivinar lo que pasa por tu cabeza y que seas incapaz de contarmelo. Me puede ver que te alejas, sentirlo, y no decirte adios pero tampoco detenerte porque no sé como hacerlo. Me supera la sensación de no poder demostrarte que siempre serás el mayor de los motivos de mi felicidad. Por mucho que duela, queme o roce la locura. Por mucho que existan otras personas capaces de hacerme sonreír. Que si tú estás mal yo simplemente no puedo estar bien. Sea como sea lo demás.

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