4 de abril de 2011

Indecisión.

Dudar. Dudar de todo. Ser incapaz de dar un paso y decir: aquí estoy. Pensar siempre, ¿y si hubiera ido en dirección contraria? Inseguridad. Miedo. Indecisión. Llueve, pero no sé si coger el paraguas. Si no lo cojo, me mojaré. Si lo cojo tendré que cargar con él toda la tarde. No existen las decisiones perfectas, siempre hay fallos. Y eso me hace tener pánico de elegir la opción menos buena. De que la ley de Murphy se cumpla en todos los casos posibles. Tal vez es esa indecisión y esa constante mirada hacia atrás la que hace que necesite probar todas las opciones posibles antes de decidir qué camino tomar. Porque la dificultad de elegir un camino reside en que eso significa abandonar otros.
Y no paro de pensar. En todo. Coloco en una balanza lo bueno y lo malo e intento mirar hacia que lado se desequilibra, pero no sirve de mucho. Más o menos permanece estable. Mierda. ¿Por qué la estabilidad aparece justo cuando no tiene que aparecer?

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